Mostrando entradas con la etiqueta Televisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Televisión. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de noviembre de 2009

Más nostalgia televisiva

PROGRAMACIÓN DEL 16 DE NOVIEMBRE DE 1985

11,00 LA BOLA DE CRISTAL
...
15,35 DAVID EL GNOMO
...
18,05 LOS SABIOS
...
19,30 EL EQUIPO A
...

¿Y el resto qué...?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sesión de tarde

Ya que sigo sin ningunas ganas de escribir –posiblemente jamás vuelva a escribir ni una sola línea más- al menos inundaré el blog de videos de dudoso interés. Por ejemplo este mix con aquellas míticas cabeceras de las sesiones de TVE con las que algunos aprendimos a amar el cine.

¿Y el resto qué...?

miércoles, 27 de mayo de 2009

Pensamientos ocasinales

"Lo peor que te puede suceder en la vida es no saber concinar. Si no sabes cocinar ninguna mujer te va a querer jamás"

Yo mismo después de estropear tres cebollas intentando preparar cebollas acarameladas.

¿Y el resto qué...?

jueves, 23 de octubre de 2008

Californication: Sexo, amor y literatura.

Hay pocos placeres comparables al que produce el engancharse a una buena serie televisiva. Y más si gracias a la mula puedes prescindir de las molestas esperas, los horarios de emisión inconvenientes y ¡¡¡ los insoportables cortes publicitarios!!! Y si encima la calidad de la misma es tan alta como la de Californication, para qué queremos más, ya tenemos hecha la gracia completa. Así no es de extrañar que en un par de días me haya tragado del tirón los doce capítulos de la primera temporada.

Como su propio nombre sugiere, Californication se ubica entre los soleados paisajes de California; como su propio nombre quiere que tengamos bien clarito, en Californication se fornica abundantemente y de todas las formas imaginables. Hank Moody (David “Mulder” Duchovny) es un escritor de éxito al que han abandonado las musas. Para compensar y porque en algo tiene que emplear su tiempo, Hank se dedica a tirarse todo lo que se mueve. Pero no, seamos más precisos: Hank no se tira todo lo que se mueve; sólo se tira a bellezones que bien pudieran ganarse la vida como modelos. Porque que yo recuerde, de todas las mujeres –y son muchas- que pasan por entre sus brazos y sus piernas, no hay ni una que se pueda considerar ya no digo feúcha, sino ni siquiera normalilla. El caso es que Hank, que además se gasta una mala leche verbal que ríete tú del Dr. House, no actúa así porque sea un salido-obseso-adicto al sexo, como por lo visto sí que lo es Duchovny en la vida real. No, el actúa así porque tras romper con Karen (Natascha McElhone), la mujer a la que ha querido durante más de diez años y con la que tiene una hija en común, se le ha quedado el corazón más roto que a Falete. Porque en verdad de lo que habla Californication no es de sexo sino de amor: durante sus doce capítulos disfrutaremos de los desesperados intentos de Hank por recuperar el cariño de Karen. Y mientras tanto, irán desfilando lolitas chantajistas, secretarias complacientes y parejas aburridas en busca de nuevas sensaciones, además de toda la corte de amantes de Hank.


Pero si en en algún lugar reside el verdadero atractivo de la serie es, sin lugar a dudas, en la arrolladora personalidad de su protagonista principal, el borrachuzo y talentoso sinvergüenza al que da vida Duchovny perfectamente, un papel que le va como anillo al dedo y que le permite un mayor lucimiento que con el insensible y asexuado Mulder. Y eso sin olvidar la inteligencia y la calidad de sus diálogos y situaciones, con constantes referencias a la literatura y al hecho de escribir. Vamos, todos los elementos que se le pueden pedir a una buena serie: sexo, amor y literatura. Tal vez el único pero que le pueda poner es que según avanza la trama la personalidad de Hank se va diluyendo en la historia de amor y se vuelve menos ácida y menos ingeniosa. De todas formas, una serie altamente recomendable. Y a ver para cuándo la segunda temporada.



¿Y el resto qué...?