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domingo, 6 de marzo de 2011

Boxeo: Larry Holmes VS Ken Norton

Ah, qué placer poder colocar aquí lo que quiera y de la manera que me dé la gana sin que nadie me ladre, sin reproches ni malos rollos. ¿Qué quiero boxeo? Pues boxeo que te crio. ¿Qué el combate que me apetece sólo está disponible en seis videos? Pues mira, en seis videos y aquí no ha pasado nada. ¿Qué no me apetece explicar nada sobre la peléa? Pues oye, una tumba que soy y todos tan contentos. Sí señor, así da gusto. Sólo dire que la pelea está incluida en mi listado de las diez mejores de la historia, que se trata de un combate épico sin desperdicio de inicio a fin y que nos va a venir que ni pintado para desintoxicarnos un poco de los altos niveles de ñoñería que estabamos alcanzado con las últimas entradas.

Nada, nada, como diría La Cosa de Los 4 fantásticos, es la hora de las hostias:












¿Y el resto qué...?

lunes, 17 de mayo de 2010

Tengo ganas de...

… ver la final de la Conferencia Este entre Boston y Orlando. Ya hemos comprobado que el talento descomunal de "King" James, el elegido, el hombre llamado a dominar la NBA durante la próxima década, no ha sido suficiente para compensar la veteranía y el juego colectivo de los Garnett, Pierce, Allen, Rondo o Wallace. Ahora le toca a "Superman" Howard y sus inmaculados Magic, 4-0 y 4-0 en las rondas anteriores. Con el aliciente añadido de que si los orgullosos verdes se cargan también al equipo de Florida le estarán sirviendo en bandeja de plata el anillo a los Lakers de "Pau" Gasol. O al menos regalándoles el factor cancha en una hipotética final. Dios, que empiece ya…

¿Y el resto qué...?

sábado, 8 de mayo de 2010

Hoy se resuelve la liga

Y aunque no ha sido una temporada excesivamente brillante, con un nivel general más bien mediocre, hay que reconocer que el mano a mano que nos han brindado Barcelona y Real Madrid, Real Madrid y Barcelona ha sido sorberbio. Digno de elogio y reconocimiento. Por eso vaya desde aquí, a unas pocas horas de que definitivamente se dirima la contienda, mi más entusiasta aplauso para ambos. Sin duda los dos han merecido un título que afortunadamente, porque es lo que hace divertido al deporte, sólo uno podrá alcanzar.

Ahora bien, hechos ya los oportunos reconocimientos, y por si a alguien le interesa mi opinión, diré que espero, porque es lo más problable, que la liga la gane el Barsa, aunque yo voy con el Madrid. Está claro que pase lo que pase nos aguarda una noche de fútbol de las que hacen afición, pero vaya, sería graciosísimo que , en el colmo de las paradojas, uno de los mejores Barcelona de la historia se quedará sin ningún título. C´est la vie.

No me atrevo ni a imaginar a lo que pueden llegar estos dos si esta noche conquista la liga el Barsa

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martes, 8 de diciembre de 2009

lunes, 7 de septiembre de 2009

¡¡¡Dobles, dobles de Divac!!!

... Y por supuesto en la prorroga ganó la URSS.

Jo, qué época irrepetible del baloncesto europeo: Sabonis, Kurtinaitis, Vólkov, Khomicius, Petrovic, Divac..., la explosión de talento que dió origen a la invasión de jugadores FIBA en la NBA y que con el tiempo acabará por culminar con la equiparación de nivel entre el baloncesto del resto del mundo y el de EE.UU.

¿Y el resto qué...?

domingo, 19 de abril de 2009

La magia de Magic Johnson

Viendo un video como este, ¿quién puede dudar que el baloncesto es un deporte muy superior al fútbol? Qué imagenes más maravillosas...

¿Y el resto qué...?

viernes, 25 de julio de 2008

¿Es esto un boxeador?

Hace tiempo que me quieren vender a Kimbo Slice como el peso pesado del momento. Hace tiempo que me vengo negando a considerarlo si quiera un boxeador. Es cierto, a la vista de los resultados que está consiguiendo en la MMA esa, que al menos es un luchador, pero para mí no es otra cosa que una matroska, una de esas muñecas rusas que sólo pueden envolver a otras muñecas como ella, pero un poco más pequeñas. Eso es lo que ha demostrado hasta el momento Kimbo, que es un paquete capaz de ganar a otros paquetes peores. Pero de ahí a considerarlo un boxeador... En mi humilde opinión este tipejo no podría aguantarle más allá de tres asaltos a un peso pesado de categoría. Posiblemente ni a los actuales, que ya es decir. Pero vamos, imaginar a Kimbo en un enfrentamiento con Ali, con Holyfield, con Holmes o con Foreman en sus años mozos y con reglas de boxeo... Un poquito de respeto a los nombres verdaderamente gloriosos que han hecho grande esta disciplina. Hombre.

¿Y el resto qué...?

miércoles, 30 de enero de 2008

Algunos boxeadores legendarios

Comprobando las busquedas a través de las cuales la gente accede a mi blog me he percatado que uno de los motivos más recurrentes, si no el que más, es, curiosamente, el boxeo. Y eso que al deporte de las dieciseis cuerdas (ya sé que la expresión habitual dicta doce, pero si ahora tiene dieciseis, pues dieciseis que te crió) apenas le he dedicado unas cuatro entradas. Pero nada, si la gente quiere boxeo, boxeo que van a tener: ahí van unos cuantos videos de unos cuantos boxeadores legendarios; por mí, mientras no me obliguen a escribir demasido. Que los disfruteis.

Jack Johnson -vs- Frank Moran 1914



Jack Dempsey -vs- Jess Willard 1919



Primo Carnera -vs- Larry Gaines 1932



Joe Louis -vs- Jack Roper 1939



Rocky Marciano -vs- Rex Layne 1951



Sugar Ray Robinson -vs- Rocky Graziano 1952



George Foreman -vs- Gregorio Peralta I 1970



Muhammad Ali -vs- Earnie Shavers 1977



Larry Holmes -vs- Earnie Shavers II 1979



Tal vez otro día seleccione más. Depende de las visitas y comentarios que reciba.
¿Y el resto qué...?

jueves, 11 de octubre de 2007

Las diez mejores peleas de boxeo...

…de la historia, me tienta escribir, pero reconozco que me faltan tantas peleas estupendas por conocer que no me atrevo a sentar cátedra. Así que seré modesto y lo dejaré en mis diez combates favoritos, las diez mejores peleas de entre todas las que han pasado delante de mis ojillos cansados. Algunas de ellas están en la lista por un KO sensacional, otras por ser una mutua carnicería de inicio a fin, otras por lo que significaron en su momento o por lo emocionante de su desarrollo. Pero todas tienen en común ser, de una forma u otra y a su manera, contiendas muy especiales. Eso sí, por una vez el orden no es azaroso y sí responde a la jerarquía de mis preferencias. Voy con ellas:

1- Foreman-Lyle: Carnicería mutua con hasta 4 caídas a la lona. Pesos pesados pegándose como si fueran plumas.




2- Corrales-Castillo I : Final apoteósico y vibrante que culmina unos últimos asaltos eléctricos.



3- Chávez-Meldrick I: La épica y el suspense hechos boxeo. El final de los finales.



4- Foreman-Frazier I: Palizón sin concesiones. Nada más y nada menos que hasta 5 veces se fue el perdedor al suelo antes de que el arbitro decidiera parar la pelea.



5- Holmes-Norton: 15 asaltos frenéticos con dos boxeadores que lo dieron absolutamente todo por la victoria.



6- Leonard-Duran I: Dos nombres históricos en una sensacional pelea que pasaría a los anales, además de por su calidad, por ser la primera derrota de uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos.



7- Ray Robinson-La Motta VI : El más grande entre los grandes contra su rival por antonomasia. Una pelea que fue dramatizada (muy exageradamente) por Scorsese en Toro salvaje.



8- Alí-Foreman : Uno de esos momentos que hacen del deporte el verdadero refugio de la heroica (y no el campo de batalla, como pretenden politicastros como Bush); una pelea que mereció, entre otros, un libro del Púlitzer Norman Mailer y un documental que se llevó el oscar.



9- Dempsey-Firpo : Otro palizón desproporcionado de uno de esos grandes pegadores que en el boxeo han sido, sólo comparable con Foreman o Tyson.



10- Bowe-Golota II: Otra vez pesos pesados comportándose como lo harían los pesos más ligeros. Lástima de final, que desluce una pelea por lo demás magnífica.




Y me dejo en el imperdonable olvido maravillas del tipo Hagler-Hearns, Leonard-Hagler, Alí-Frazier III o las trilogías entre Morales y Barrera, Gatti y Ward o Bowe y Holyfield. Es que son demasiados años de buen boxeo como para resumirlos en tan poco espacio. En fin, creo que estas diez valdrán de todos modos.
¿Y el resto qué...?

sábado, 23 de junio de 2007

Las diez mejores peleas de boxeo... pero con videos



Ahora que obligado por la necesidad he aprendido a poner videos -gracias Patri- se me ocurre imaginar como hubieran sido algunos post de haber aprendido antes esta función. Por ejemplo, el dedicado a las mejores peleas de boxeo que conozco. Asique probemos; hubiera quedado tal que así:

Foreman-Lyle



Corrales-Castillo I



Chávez-Meldrick I



Foreman-Frazier I


Holmes-Norton



Ray Robinson-LaMotta VI



Alí-Foreman




Dempsey-Firpo

 

Bowe-Golota II



Duran-Leonard I


¿Y el resto qué...?

domingo, 29 de abril de 2007

Sabonis: la dimensión desconocida

Hace tiempo que quiero dedicar una entrada al, para mí, mejor jugador europeo de baloncesto de todos los tiempos. Pero lo cierto es que mis conocimientos de baloncesto no están a la altura de mi admiración por Sabas, así que voy a cortar pegar el magnífico resumen que en el foro Zona 131 hace Anxo. Mi agradecimiento para él; yo no lo hubiera sabido decir mejor.

"Sabonis ha sido, en Europa, la verdadera dimensión desconocida. Un pívot blanco de 2,20 que es así de alto porque sí y no por problemas de tiroides, con un físico equiparable al de los grandes pívots negros de su época (incluso superior), una coordinación inaudita, elasticidad y tiro de alero y toda la cancha en la cabeza. En cuanto a recursos físicos y técnicos, sólo Kresimir Cosic puede resistir en Europa la comparación con Sabonis.Para muestra un botón, y esto explica por qué los yanquis que lo vieron de joven todavía hablen de él: en una gira de la URSS por USA en 1984, lástima de Olimpiadas, Sabonis se enfrentó al MVP Sampson dejándolo en 13 puntos (él metió 25 y rebañó 20 rebotes).

Nantes 83: con 18 años hace lo que quiere con Martín y Romay (26 puntos, 13 rebotes y 7 tapones en 25 minutos). En aquella época (los yanquis ya se fijaron en él en su debú en Cali 82, con 17 años) botaba, saltaba como Alcindor y hacía unos mates recién recibido el balón, a cuatro metros del aro, bien curiosos.

Stuttgart 85, URSS-Yugoslavia: mete 30 puntos en la primera parte de todos los colores, rebotes a una mano y primer pase antes de saltar, contraataques y alley-oops. Cosic, que entonces entrenaba a Yugoslavia, disculpó a los pívots yugoslavos: “Yo tampoco habría podido defenderlo: demasiado rápido y potente para su altura, y demasiado buen tirador para jugar de pívot”. La URSS ganó, y Sabonis, con 20 años, fue el mejor jugador de ese Europeo. ¿Y Petro?

España 86, URSS-USA, primer balón del partido, Sabas sale a encimar a Robinson según el yanqui recibe a seis metros de canasta, le roba el balón con dos dedos, la coge con una mano y da un pase picado de campo a campo al que no llega el poco explosivo Tarakanov. Luego, lo de los mates sobre Robinson y todo eso (lástima que no estuviese Gomelski en el banquillo de la URSS). El Sabonis 1982-1986 dominó Europa como ningún otro jugador lo había hecho: sin necesitar emplearse a fondo.

Más: Seúl 88: primer partido contra Yugoslavia, después de 18 meses lesionado. Ya es otra persona y el jugador que pudo haber sido se perdió, después de jugar los 40 minutos desde que tenía 18 años y salir a ganar la liga soviética 86/87 contra el TSKA con el tendón de Aquiles fracturado. Primera jugada: tapona a Petrovic. Última jugada: roba el balón a Divac, corre (ya no era lo de antes, ojo) toda la cancha y pasa la bola por detrás, de punta a punta, para la bandeja de Sokk. Y claro, para emociones las de la semifinal URSS-USA de Seúl 88, el gran cambio de página en el básket internacional (a partir de ahí los yanquis se deciden a traerse a los pros): ahí dio la muestra de hasta qué punto se puede desarrollar la inteligencia en una cancha de basket, y hasta ahora. Me dejo por el camino el Yugoslavia-Lituania del 95 y una docena de partidos increíbles contra los mejores pívots negros del mundo, que incluyen meter 28 puntos a Duncan y Robinson en el 99, dejar en 12 puntos a O´Neal en dos partidos de las semis de 2000 (que se dice pronto) y superar siempre a los All Star Mutombo, Mourning y Divac... Todo esto, atención, cuando el doctor que lo curó en Oregón dijo en 1988, HACE 15 AÑOS: "Sabonis ahora está al 10% de su antigua capacidad física, pero no va a mejorar". Es decir, todo lo hecho por Sabonis a partir de 1986 lo hizo con un pequeño porcentaje de sus posibilidades físicas.

Insisto: Petrovic fue maravilloso, pero Sabonis en Europa fue la verdadera dimensión desconocida. Lo dicen los europeos (a la encuesta de eurobasket.com entre técnicos y periodistas de 24 países me remito: su panteón es SABONIS-PETROVIC-BELOV-COSIC). Y lo dicen también personajes bien conocidos a título particular: Radja, Divac, Lute Olson, Bobby Knight, Magic, Bill Walton, Jack Ramsay, Buck Johnson, George Karl... Un ejemplo, y elijo el menos hiperbólico: "Ustedes no conocen a Sabonis. Yo lo vi por la tele entre 1982 y 1986 y créanme, era el mejor pívot del mundo. De haber llegado entonces hubiera sido 10 años seguidos All Star". (Dino Radja, después de un repaso de Sabonis a los Celtics cuando Radja era el mejor jugador de Boston). Otro ejemplo: "Vi a Sabonis en el Europeo de Stuttgart y les puedo asegurar que aquel jugador, junto a Lew Alcindor, era el mejor baloncestista joven que he visto en mi vida. Era para darle un millón de dólares, raptarlo y traerlo a la NBA. Lakers, Pistons y Bulls tendrían en estos momentos unos cuantos anillos menos" (Bill Walton, el héroe de Portland, preguntado sobre Sabonis).

Paniagua lo describió en un articulito para Gigantes antes de Seúl 88, cuando todo el mundo pensaba que Sabonis estaba perdido para el baloncesto. Siento la cursilada: "Nacen muy pocos como él en 100 años. No deberíamos perderlo".

En todos los enfrentamientos que libraron Drazen y Arvydas en Europa, el croata no salió victorioso de ninguno, ni estadísticamente ni en influencia real en el juego, a excepción del Yugoslavia-URSS de la primera fase en Seúl 88. Y aquí cabría decir que a Pétrovic lo cubrían Homicius (buen defensor), Kurtinaitis y Krapikas. Y a Sabonis Nakic, Vrankovic, Radja, Arapovic, Divac... La Gazzeta dello Sport nombró a Sabas mejor jugador de Europa en 1984 y 1985, cuando él y Petrovic nacieron el mismo año. Y no son sospechosos de ser anti-Petro: son los mismos que decían que el croata era el Mozart de los Balcanes... Nowitzki, Pau y Peja son grandes, pero es de recordar que nuestro cascadísimo lituano, hasta hace unos años, todavía rendía mejor que Dirk y Peja con 21... Nada comparable al impacto que hubiera tenido Sabas en la NBA de 1985: Atlanta lo drafteó cuando tenía 20 años... Y recordemos que (aún en 2000) la NBA de Stern aseguró que el pívot que los había fastidiado en Seúl era el europeo "de mayor impacto en la historia de la Liga". Me gustaría ver qué hace Nowitki con 38 años... ¿Liderar la clasificación de eficiencia/48 minutos en los playoffs, como ha hecho Sabas frisando los 40? Por todas estas razones pido un poco de memoria. Hacer un panteón para elegir al mejor europeo de todos los tiempos y olvidarse de Sabonis es como recordar a Jabbar únicamente por el gancho del cielo."

Pues eso, un jugador inolvidable.

¿Y el resto qué...?

martes, 18 de julio de 2006

Un poco de boxeo II: El rugido en la jungla

Ya iba siendo hora de retomar lo apuntado en la anterior entrada dedicada al boxeo y completar la historia del más grande, Muhammad Ali, al que había dejado preparando su enfrentamiento con el por entonces invencible George Foreman. Me pongo con ello.


A pesar de la expectación levantada por el combate los especialistas de la época hablaban de una lucha desigual cuyo principal atractivo residía, más que en la incertidumbre del resultado –nadie pensaba realmente que Foreman pudiera perder-, en la posibilidad de presenciar el ocaso definitivo de la carrera de Ali. Eran muchos, por no decir todos, los que pensaban que este recibiría tal paliza que después del combate ya no volvería a pelear jamás. Sin embargo, ajeno a los pronósticos y fiel a sí mismo, Alí se había dedicado a animar las semanas previas al combate con sus acostumbradas bravatas, llamando momia a su rival y asegurando que se movería con tal rapidez que Foreman sería incapaz de tocarle en ningún momento. Unas bravatas en las que no creían ni los propios miembros de su equipo, convencidos por igual de que efectivamente asistirían al final de la leyenda.


El combate no pudo tener unos prolegómenos más accidentado: previsto para el 25 de septiembre, se tuvo que retrasar unas seis semanas debido al corte que se produjo el campeón en una de sus cejas como resultado de un accidente fortuíto mientras entrenaba con uno de sus sparring, de forma que Ali y Foreman no se verían las caras hasta el 30 de octubre de 1974. La organización del evento corrió por cuenta del tan impresentable como imprescindible Don King y fue bendecida por el dictador congoleño Mobutu. Como él mismo se había encargado de anunciar una y otra vez, Alí salió en el primer asalto dispuesto a bailar, pero no conforme con ello -y esto sí que no lo sabía nadie- le planteó a Foreman una arriesgadísima guardia de derecha (no me las voy a dar de entendido: lo cuenta Norman Mailer en Cuado éramos reyes) con la clara intención de sorprender al campeón y encontrar un K.O. rápido. Y a punto estuvo de salirle bien la jugada, llegando a impactar repetidas veces en el rostro de Foreman a lo largo del primer asalto. No obstante, y para desgracia de Ali, esta estratagema no fue suficiente para tumbarlo, de modo que ahora no le quedaba más remedio que encontrar un nuevo planteamiento con el que afrontar la pegada mortal de necesidad de Foreman. En este sentido lo lógico - y lo que se esperaba- es que se hubiera mantenido fuera de alcance bailando al campeón, como ya hiciera en su momento con Liston. Pero Alí siempre fue el más astuto y para asombro de todos ideó sobre el ring y a la carrera otra inverosímil estrategia: suponiendo, posiblemente con acierto, que no podría escapar constantente del acoso de su rival, Ali optó por ahorrar fuerzas y, para disgusto de su propia esquina, que lo consideraba un suicidio, se fue directamente sobre las cuerdas dispuesto a aguantar como fuera las terribles acometidas del campeón. Una estrategia verdaderamente temeraria que encomendaba gran parte de sus posibilidades de éxito a la capacidad de encajar y a la propia suerte, pues por más aguante que tuviera Ali, si en algún momento Foreman alcanzaba a impactarle una buena mano en el rostro este se vería irremediablemente condenado a besar la lona. Por contra, de esta manera, es decir reduciendo al mínimo la distancia, Alí logró que los golpes de su rival perdieran en limpieza y efectividad, trabando la pelea y rompiéndole siempre el ritmo y la continuidad. Foreman golpeaba una y otra vez al aspirante en el estomago y en los riñones, pero sin llegar a alcanzarle jamás con claridad en el rostro. Por supuesto las cartulinas eran favorables para Foreman, pero esto no parecía ser suficiente para el hombre que en los dos últimos años había noqueado a todos sus rivales. Alí por su parte se mantenía relativamente cómodo contra las cuerdas, esquivando como buenamente podía y contragolpeando con rápidas manos que evidenciaban su mayor velocidad.

Así, de esta guisa, con Alí tumbado sobre las cuerdas y Foreman volcado sobre Ali transcurrió la pelea hasta el final del quinto asalto, momento en el que el campeón, cansado por el vendabal de golpes que había lanzado y cada vez más nervioso ante las constantes provocaciones de Ali y su incapacidad para poner a dormir al aspirante, empezó a descuidar imprudentemente su guardia, cosa que el boxeador posiblemente más inteligente de la historia no iba a dejar pasar: aprovechando la imprudencia, conectó una serie de manos que dejaron al texano seriamente tocado. Por primera vez en el combate el aspirante tenía alguna opción real de acabar ganando la pelea. Y es que Foreman se resintió mucho de este final de asalto, tanto que a partir del siguiente -del sexto- su acoso pasó a ser puramente testimonial, dando cachetazos sin apenas fuerzas, empujado más por la inercia que por un verdadero dominio de la pelea. Una inercia y una insistencia que terminaron por constituir el más grave error que el campeón pudiera cometer, exponiendose, cuando su cómoda victoria a los puntos no se lo exigía, a una nueva contra de Alí. Un error de bulto que a la postre le costaría, efectivamente, el título mundial en el octavo asalto, cuando nuevamente Alí aprovechó la obsesión de Foreman y su falta de precaución para sorprenderlo con su velocidad de manos y colocarle la serie de golpes que resultaría definitiva. Alí puso a repiar a Foreman, cual chaval con su peonza, y el campeón cayó estrepitosamente. Y aunque Foreman consiguió levantarse, no lo hizo a tiempo para evitar que la cuenta llegará a diez. Sin duda el mundo acababa de presenciar una de las más monumentales sorpresas de la historia del boxeo, acaso sólo comparable a la victoria de Max Schmeling sobre Joe Louis muchos años antes o a la de James Buster Douglas sobre Mike Tyson muchos años después. El milagro se había obrado, la leyenda renacía con más esplendor si cabe. Al fin, despúes de más de seis años desde que fue inhabilitado y desposeído de su título, y una década después de que se proclamara por primera vez campeón de los pesos pesados, Ali conseguía llegar de nuevo a lo más alto.

Bueno, pues ya he cumplido con la deuda. Tal vez algún día me de por contar también las defensas posteriores de Ali. Pero eso será ya en un futuro muy remoto.

¿Y el resto qué...?

lunes, 26 de junio de 2006

Un poco de boxeo

Mis primeros recuerdos pugilísticos se remontan a la saga de Rocky en los años ochenta. No resulta extraño que cuando en los noventa Tele 5 –tu tele amiga, decían entonces- inició su espacio dedicado al deporte de las 12 cuerdas a mi me resultara un espectáculo francamente decepcionante. Comparado con las palizas de Stallone, lo de esta gente parecía más baile de salón que lucha encarnizada. Así que yo prefería con mucho el wresling de la WWWF, el de Hulk Hogan, El último guerrero, El enterrador y toda esa peña. Cosa que tampoco me impedía seguir, aunque con menos interés, las hazañas de los púgiles de la época, los Julio Cesar Chávez, Pernell Whitetaker, Evander Holyfield o nuestro castizo y casposo Policarpio Díaz.


Pero además de los eventos de actualidad, el programa de Tele5 reservaba una noche al mes para emitir combates históricos que resultaban a la postre casi más atractivos que los recientes, aunque sólo fuera por la fascinación de lo añejo. Pues bien, de esta manera se mua conoció acontecimientos tan fabulosos como la trilogía de Patterson y Johansson, el martillo de Thor, o la no menos memorables pelea de Kinshasa entre Muhammad Ali y George Foreman. Curiosamente de aquel combate se me quedaron grabados en la memoria dos hechos totalmente accesorios: la ubicación en África y no en el Caesars Palace, como todos los combates de la actualidad –la actualidad de entonces, porque ahora suelen ir al MGM- y la enorme diferencia de ese George Foreman con el George Foreman calvito y gordito que yo conocía de su enfrentamiento con Holyfield. Y sin embargo, cosas de la vida o de la juventud, no me llamó en nada la atención el hecho verdaderamente remarcable de aquella velada: Muhammad Ali. Tuvieron que pasar más de diez años y ver el documental Cuando éramos reyes para darme cuenta que en aquel combate que yo había visto con más indiferencia que otra cosa había tenido el privilegio de contemplar a una de las más grandes leyendas del boxeo -y del deporte en general- en su momento cumbre. Auténtica Historia viva -y con mayusculas- del siglo XX.

Pero para disfrutarlo en toda su magnificencia es conveniente contextualizarlo e indagar un poco en la serie de acontecimientos que preludiaron aquel combate. Hecho con el que inevitablemente se realza aun más la figura de Ali y de una época maravillosa de los pesos pesados.

Mi indagación empieza con el combate entre Sonny Liston y Cassius Clay. Liston es el campeón y Clay un jovenzuelo delgaducho y bocazas que llegó a presentarse en los entrenamientos del campeón con un tarro de miel con intención de atraerlo –Clay llamaba oso feo a Liston-. Y sus buenas razones tenía Liston para querer evitar a Clay: en el combate el aspirante baila al campeón, siempre incapaz de acertar con un blanco tan inquieto. Clay maneja a su antojo la contienda y cuando quiere castiga a Liston con rápidas series de golpes que fuerzan al campeón a no salir en el séptimo asalto. De este modo, con una superioridad realmente insultante, Ali consiguió su primer título de los pesados. Título que reafirmará tumbando de nuevo a Liston, ahora en un solo asalto, con una mano que nadie vio en directo pero que el video parece confirmar aunque no despeja del todo las dudas.

En los años posteriores Ali defiende su condición de campeón sin demasiados apuros hasta que es desposeído de él por sus desavenencias con el gorbierno americano y su negativa a participar en la guerra de Vietnam. La suspensión dura tres años y medio y cuando Ali vuelve a ser rehabilitado para el ejercicio del boxeo la categoría de los pesos pesados alcanza uno de sus momentos más fascinantes: por un lado tenemos al invicto campeón oficial, Joe Smokin Frazier, que durante la suspensión se ha encargado de liquidar a todos los demás pretendientes, mientras que por otro está el también invicto campeón lineal, Muhammad Ali.

El siguiente paso debe ser por lógica la primera pelea entre Ali y Frazier, disputada en 1971 y bautizada como el combate del siglo. Pero en su primera tentativa por recuperar el cetro Ali demuestra no estar aun a la altura de un rival de tanta entidad y acaba perdiendo por decisión unánime en 15 asalto, no sin que antes Frazier lo pusiera en la lona.

Malos momentos para Alí y peores que se le van a poner durante 1973: mientras anda preparando la revancha con Frazier aparece en escena George Foreman. El 22 de enero el gigantón de Marshall (Texas) salta al ring con miedo –él mismo lo reconoció después- y es Frazier quien mete las primeras manos, sin embargo no es más que un espejismo porque en cuanto Foreman acierta la primera el combate es ya un bote de Pringels: el rostro de Frazier hace pop y los puños de Foreman ya no tienen Stop. Foreman golpea de todas las formas, colores, sabores y olores al campeón, al que tumba en cinco ocasiones en apenas dos asaltos, hasta que el juez, que debía andar ensimismado contemplando la monumental paliza, decidió por fin parar la pelea. Pero es que además un par de meses más tarde, el 31 de marzo, Alí cae derrotado sorprendentemente por segunda vez en su carrera, esta vez ante Ken Norton, que incluso le parte la mandibula en el primer asalto.

Así que Alí tenía ahora por delante dos retos bien complicados para poder recuperar su trono: convertirse primero en el aspirante número uno derrotando a Norton y a Frazier en las respectivas revanchas y convertirse en el campeón derrotando a Foreman.

En ese mismo 1973, el 10 de septiembre, se produce el primero de estos desafios. Ali se venga de Norton en una ajustadísima victoria a los puntos en doce asaltos. Al año siguiente Ali y Frazier vuelven a cruzar los guantes en un combate que una vez más se decide a los puntos. Fue una pelea aburrida en la que Alí hizo gala de su famoso juego de piernas controlando en todo momento las intempestivas acometidas de Frazier. De esta forma Alí salvó los dos primeros escollos, aunque con una falta de brillantez que hacía temer lo peor para cuando tuviera que enfrentar el obstáculo definitivo. Y es que mientras tanto Foreman continuaba su recital de KOs tumbando a José Roman y a Ken Norton, quienes apenas le duraron un par de rounds cada uno.

Estos eran los antecedentes de aquel glorioso combate disputado el 30 de octubre de 1974 en Kinshasa.

Pero en vista de lo mucho que me he alargado ya, esto lo contaré otro día. Si me viene en ganas.
¿Y el resto qué...?