Nada, nada, como diría La Cosa de Los 4 fantásticos, es la hora de las hostias:
domingo, 6 de marzo de 2011
Boxeo: Larry Holmes VS Ken Norton
Nada, nada, como diría La Cosa de Los 4 fantásticos, es la hora de las hostias:
lunes, 17 de mayo de 2010
Tengo ganas de...


sábado, 8 de mayo de 2010
Hoy se resuelve la liga
No me atrevo ni a imaginar a lo que pueden llegar estos dos si esta noche conquista la liga el Barsa
¿Y el resto qué...?martes, 8 de diciembre de 2009
Cuando fuímos grandes
Con los ojos arrasados en lágrimas lo veo.
¿Y el resto qué...?viernes, 30 de octubre de 2009
lunes, 7 de septiembre de 2009
¡¡¡Dobles, dobles de Divac!!!
jueves, 28 de mayo de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
La magia de Magic Johnson
¿Y el resto qué...?
domingo, 29 de marzo de 2009
viernes, 25 de julio de 2008
¿Es esto un boxeador?
miércoles, 30 de enero de 2008
Algunos boxeadores legendarios
Jack Johnson -vs- Frank Moran 1914
Jack Dempsey -vs- Jess Willard 1919
Primo Carnera -vs- Larry Gaines 1932
Joe Louis -vs- Jack Roper 1939
Rocky Marciano -vs- Rex Layne 1951
Sugar Ray Robinson -vs- Rocky Graziano 1952
George Foreman -vs- Gregorio Peralta I 1970
Muhammad Ali -vs- Earnie Shavers 1977
Larry Holmes -vs- Earnie Shavers II 1979
Tal vez otro día seleccione más. Depende de las visitas y comentarios que reciba.
jueves, 11 de octubre de 2007
Las diez mejores peleas de boxeo...

2- Corrales-Castillo I : Final apoteósico y vibrante que culmina unos últimos asaltos eléctricos.
3- Chávez-Meldrick I: La épica y el suspense hechos boxeo. El final de los finales.
4- Foreman-Frazier I: Palizón sin concesiones. Nada más y nada menos que hasta 5 veces se fue el perdedor al suelo antes de que el arbitro decidiera parar la pelea.
5- Holmes-Norton: 15 asaltos frenéticos con dos boxeadores que lo dieron absolutamente todo por la victoria.
6- Leonard-Duran I: Dos nombres históricos en una sensacional pelea que pasaría a los anales, además de por su calidad, por ser la primera derrota de uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos.
7- Ray Robinson-La Motta VI : El más grande entre los grandes contra su rival por antonomasia. Una pelea que fue dramatizada (muy exageradamente) por Scorsese en Toro salvaje.
8- Alí-Foreman : Uno de esos momentos que hacen del deporte el verdadero refugio de la heroica (y no el campo de batalla, como pretenden politicastros como Bush); una pelea que mereció, entre otros, un libro del Púlitzer Norman Mailer y un documental que se llevó el oscar.
9- Dempsey-Firpo : Otro palizón desproporcionado de uno de esos grandes pegadores que en el boxeo han sido, sólo comparable con Foreman o Tyson.
10- Bowe-Golota II: Otra vez pesos pesados comportándose como lo harían los pesos más ligeros. Lástima de final, que desluce una pelea por lo demás magnífica.

Y me dejo en el imperdonable olvido maravillas del tipo Hagler-Hearns, Leonard-Hagler, Alí-Frazier III o las trilogías entre Morales y Barrera, Gatti y Ward o Bowe y Holyfield. Es que son demasiados años de buen boxeo como para resumirlos en tan poco espacio. En fin, creo que estas diez valdrán de todos modos.
sábado, 23 de junio de 2007
Las diez mejores peleas de boxeo... pero con videos
Ahora que obligado por la necesidad he aprendido a poner videos -gracias Patri- se me ocurre imaginar como hubieran sido algunos post de haber aprendido antes esta función. Por ejemplo, el dedicado a las mejores peleas de boxeo que conozco. Asique probemos; hubiera quedado tal que así:
Foreman-Lyle
Corrales-Castillo I
Chávez-Meldrick I
Foreman-Frazier I
Holmes-Norton
Ray Robinson-LaMotta VI
Alí-Foreman
Dempsey-Firpo
Bowe-Golota II
Duran-Leonard I
domingo, 29 de abril de 2007
Sabonis: la dimensión desconocida
Pues eso, un jugador inolvidable.
martes, 18 de julio de 2006
Un poco de boxeo II: El rugido en la jungla
A pesar de la expectación levantada por el combate los especialistas de la época hablaban de una lucha desigual cuyo principal atractivo residía, más que en la incertidumbre del resultado –nadie pensaba realmente que Foreman pudiera perder-, en la posibilidad de presenciar el ocaso definitivo de la carrera de Ali. Eran muchos, por no decir todos, los que pensaban que este recibiría tal paliza que después del combate ya no volvería a pelear jamás. Sin embargo, ajeno a los pronósticos y fiel a sí mismo, Alí se había dedicado a animar las semanas previas al combate con sus acostumbradas bravatas, llamando momia a su rival y asegurando que se movería con tal rapidez que Foreman sería incapaz de tocarle en ningún momento. Unas bravatas en las que no creían ni los propios miembros de su equipo, convencidos por igual de que efectivamente asistirían al final de la leyenda.

Bueno, pues ya he cumplido con la deuda. Tal vez algún día me de por contar también las defensas posteriores de Ali. Pero eso será ya en un futuro muy remoto.
lunes, 26 de junio de 2006
Un poco de boxeo
Mis primeros recuerdos pugilísticos se remontan a la saga de Rocky en los años ochenta. No resulta extraño que cuando en los noventa Tele 5 –tu tele amiga, decían entonces- inició su espacio dedicado al deporte de las 12 cuerdas a mi me resultara un espectáculo francamente decepcionante. Comparado con las palizas de Stallone, lo de esta gente parecía más baile de salón que lucha encarnizada. Así que yo prefería con mucho el wresling de la WWWF, el de Hulk Hogan, El último guerrero, El enterrador y toda esa peña. Cosa que tampoco me impedía seguir, aunque con menos interés, las hazañas de los púgiles de la época, los Julio Cesar Chávez, Pernell Whitetaker, Evander Holyfield o nuestro castizo y casposo Policarpio Díaz. Pero además de los eventos de actualidad, el programa de Tele5 reservaba una noche al mes para emitir combates históricos que resultaban a la postre casi más atractivos que los recientes, aunque sólo fuera por la fascinación de lo añejo. Pues bien, de esta manera se mua conoció acontecimientos tan fabulosos como la trilogía de Patterson y Johansson, el martillo de Thor, o la no menos memorables pelea de Kinshasa entre Muhammad Ali y George Foreman.
Curiosamente de aquel combate se me quedaron grabados en la memoria dos hechos totalmente accesorios: la ubicación en África y no en el Caesars Palace, como todos los combates de la actualidad –la actualidad de entonces, porque ahora suelen ir al MGM- y la enorme diferencia de ese George Foreman con el George Foreman calvito y gordito que yo conocía de su enfrentamiento con Holyfield. Y sin embargo, cosas de la vida o de la juventud, no me llamó en nada la atención el hecho verdaderamente remarcable de aquella velada: Muhammad Ali. Tuvieron que pasar más de diez años y ver el documental Cuando éramos reyes para darme cuenta que en aquel combate que yo había visto con más indiferencia que otra cosa había tenido el privilegio de contemplar a una de las más grandes leyendas del boxeo -y del deporte en general- en su momento cumbre. Auténtica Historia viva -y con mayusculas- del siglo XX.Pero para disfrutarlo en toda su magnificencia es conveniente contextualizarlo e indagar un poco en la serie de acontecimientos que preludiaron aquel combate. Hecho con el que inevitablemente se realza aun más la figura de Ali y de una época maravillosa de los pesos pesados.
En los años posteriores Ali defiende su condición de campeón sin demasiados apuros hasta que es desposeído de él por sus desavenencias con el gorbierno americano y su negativa a participar en la guerra de Vietnam. La suspensión dura tres años y medio y cuando Ali vuelve a ser rehabilitado para el ejercicio del boxeo la categoría de los pesos pesados alcanza uno de sus momentos más fascinantes: por un lado tenemos al invicto campeón oficial, Joe Smokin Frazier, que durante la suspensión se ha encargado de liquidar a todos los demás pretendientes, mientras que por otro está el también invicto campeón lineal, Muhammad Ali.
El siguiente paso debe ser por lógica la primera pelea entre Ali y Frazier, disputada en 1971 y bautizada como el combate del siglo. Pero en su primera tentativa por recuperar el cetro Ali demuestra no estar aun a la altura de un rival de tanta entidad y acaba perdiendo por decisión unánime en 15 asalto, no sin que antes Frazier lo pusiera en la lona.
Malos momentos para Alí y peores que se le van a poner durante 1973: mientras anda preparando la revancha con Frazier aparece en escena George Foreman. El 22 de enero el gigantón de Marshall (Texas) salta al ring con miedo –él mismo lo reconoció después- y es Frazier quien mete las primeras manos, sin embargo no es más que un espejismo porque en cuanto Foreman acierta la primera el combate es ya un bote de Pringels: el rostro de Frazier hace pop y los puños de Foreman ya no tienen Stop. Foreman golpea de todas las formas, colores, sabores y olores al campeón, al que tumba en cinco ocasiones en apenas dos asaltos, hasta que el juez, que debía andar ensimismado contemplando la monumental paliza, decidió por fin parar la pelea. Pero es que además un par de meses más tarde, el 31 de marzo, Alí cae derrotado sorprendentemente por segunda vez en su carrera, esta vez ante Ken Norton, que incluso le parte la mandibula en el primer asalto.
Así que Alí tenía ahora por delante dos retos bien complicados para poder recuperar su trono: convertirse primero en el aspirante número uno derrotando a Norton y a Frazier en las respectivas revanchas y convertirse en el campeón derrotando a Foreman.
En ese mismo 1973, el 10 de septiembre, se produce el primero de estos desafios. Ali se venga de Norton en una ajustadísima victoria a los puntos en doce asaltos. Al año siguiente Ali y Frazier vuelven a cruzar los guantes en un combate que una vez más se decide a los puntos. Fue una pelea aburrida en la que Alí hizo gala de su famoso juego de piernas controlando en todo momento las intempestivas acometidas de Frazier. De esta forma Alí salvó los dos primeros escollos, aunque con una falta de brillantez que hacía temer lo peor para cuando tuviera que enfrentar el obstáculo definitivo. Y es que mientras tanto Foreman continuaba su recital de KOs tumbando a José Roman y a Ken Norton, quienes apenas le duraron un par de rounds cada uno.
Estos eran los antecedentes de aquel glorioso combate disputado el 30 de octubre de 1974 en Kinshasa.
Pero en vista de lo mucho que me he alargado ya, esto lo contaré otro día. Si me viene en ganas.
