lunes, 7 de septiembre de 2009

¡¡¡Dobles, dobles de Divac!!!

... Y por supuesto en la prorroga ganó la URSS.

Jo, qué época irrepetible del baloncesto europeo: Sabonis, Kurtinaitis, Vólkov, Khomicius, Petrovic, Divac..., la explosión de talento que dió origen a la invasión de jugadores FIBA en la NBA y que con el tiempo acabará por culminar con la equiparación de nivel entre el baloncesto del resto del mundo y el de EE.UU.

¿Y el resto qué...?

Minireseña comiquera: Astro City, de Kurt Busiek y Brent Anderson

Como aun tengo mucho que reseñar y cada vez me queda menos tiempo de vacaciones para ello voy a tener que echar mano, por enésima vez, de mis muy socorridas minireseñas comiqueras. Al menos así podré compatibilizar lecturas y escritura sin hundirme demasiado en la temible depresión pre-post-vacacional. Para empezar, hoy Astro City, de Busiek y Anderson:


La gran ventaja de quitarle el papel protagonista al clásico superhéroe y dárselo en su lugar a toda una ciudad superheorica –tal es el caso, claro, de Astro City, si no para qué iba yo a decir nada- es la de permitir hacer de cada número una especie de guía turística, una especie de excursión aventurera en la que se nos inivita, lectores intrepidos pertrechados de valentía y curiosidad, a mezclarnos entre sus gentes y a perdernos por sus calles, sus plazas, sus avenidas e incluso, ya puestos -por qué no- por sus bares en busca de peripecias. Pero unas peripecias que lo mismo pueden consistir en salvar al mundo de una terrible amenaza intergaláctica –sin relación ninguna, que se sepa, con el Madrid de Florentino- que en los esfuerzos de un padre y sus hijas por adaptarse a una nueva vida en una nueva ciudad; lo mismo en las preocupaciones familiares de un superhéroe que va a ser padre por primera vez que en los sueños y ambiciones de un viejo supervillano: todo -y todos- tiene cabida en las páginas de Astro City. Porque aunque cada historia esté siempre relacionada de alguna manera con el mundo superheróico, Busiek acierta a privilegiar el lado más humano, más emotivo y más poético de las mismas. Tan humano, tan emotivo y tan poético que a veces su prosa se vuelve más discursiva, retórica y ñoña de la cuenta. Pero sólo a veces; en general Astro City mantiene un nivel altísimo que sin duda la convierte en una de las series más originales e interesantes del panorama superheroico... ¿actual?. Bueno, más o menos, que tiene ya sus añitos, pero tampoco tantos.

En fin, esto es todo cuanto tengo que decir de Astro City. Ah, se siente, las minireseñas son así...

Puntuación: 8
¿Y el resto qué...?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Días de cine: Homenaje a Antonioni



¿Y el resto qué...?

Japan War 1945


Después de tragarme la maravillosa y detallista crónica de la II Guerra Mundial que es la serie de la BBC “El mundo en guerra” y alguna que otra estupenda película bélica, tipo Uno rojo, división de choque, de Samuel Fuller o Cartas desde Iwo-Jima, de Clint Eastwood, después de tragarme incluso alguna postbélica, como los clásicos Alemania año cero o Vencedores y vencidos, me apetecía, y mucho, extender mi improvisada campaña de verano a las páginas de un tebeo. Y bueno, como tampoco hay demasiado donde elegir –hace tiempo que acabé con las War Story de Ennis- pues que remedio, me decidí a probar con este Japan War 1945 del que hasta hace una semana no conocía ni el título y que me resultaba toda una incógnita. Más que nada porque a pesar de tener una pinta estupenda, desconfío bastante de la visión de los japos sobre el conflicto. No me atrae demasiado ese enfoque tremendista de obras como Hiroshima o La tumba de las luciérnagas -aunque esta última me parece una obra maestra- que te tira a la cara todas las desgracias y barbaridades que puedas imaginar.


Pero no, mi miedo era infundado; Japan War 1945 es diferente: hay muertos, faltaría más, estamos en un cómic de guerra, pero son pocos y bajitos. Nadie por quién merezca la pena llorar. No, el problema de Japan War 1945 es precisamente el contrario del que yo me estaba temiendo: si aquellas se pasaban de entusiastas en sus alegatos antibélicistas, demostrando excesivo celo en la recreación del dolor y el sufrimiento que lleva aparejado un conflicto de este tipo, cosa que yo no niego que tenga su justificación, pero no me parece nada agradable de leer, esta por su parte se queda cortísima en cualquier forma de entusiasmo, bien a favor o bien en contra de algo, lo que sea. Es cierto que a Lazy Hagiwara no se le puede negar el mucho esfuerzo y la mucha documentación que ha puesto en la elaboración de las dos historias que componen el volumen, pero no es menos cierto que habría que reprocharle que no aporte ni una pizca de corazón. Siendo benevolos podríamos alegar que estamos ante una obra de encargo y que tal vez las inquietudes del autor vayan por otros derroteros muy alejados de estos escenarios, quién sabe, no tengo el gusto de conocerlo, pero de ahí a que se le otorgue todo el protagonismo del tebeo a las características técnica de los aviones y tanques de combate, me parece que hay un trecho que es mejor no recorrer. Por supuesto también hay personajes y se cuentan historias, y tienen su drama y además todo narrado de una forma muy correcta y con un dibujo extraordinariamente detallista y atractivo, pero aun así la sensación global que deja la obra es la de una absoluta indiferencia hacia lo que cuenta, como si incluso para el propio autor careciera de interés el material que utiliza.


Y es una pena que sea así, porque a nada que Japan War 1945 fuera capaz de transmitir algo más de entusiasmo, de darle un poquito de emoción al lector, hubiera podido ser un tebeo bastante notable. De hecho, aun pareciéndose más a un catálogo de armamento bélico que a una obra de ficción, sigue siendo una lectura razonablemente entretenida.

Puntuación: 6
¿Y el resto qué...?

martes, 1 de septiembre de 2009

¿Por qué haces esto? de Jason



Eso mismo me preguntó yo, ¿por qué haces cómic tan condenadamente buenos?


Ya sé que no os desvelo nada nuevo, pero vaya, ante la inmensa calidad del noruego uno no puede más que descubrirse y repetir las mismas loas que se han escrito ya mil veces y que con toda seguridad se escribirán otras mil veces más. Una calidad tan inmensa que a este paso va a terminar por convertirle no sólo en una de las voces más sólidas, originales y penetrantes del panorama actual, que eso nadie pone en duda que lo sea ya, sino también de la propia historia del medio. Y es que cualidades no le faltan para ello: Jason tiene la extraña habilidad de aunar virtudes que como el agua y el fuego, la sal y el azúcar, el Rajoy y el Zapatero no parecen en principio demasiado compatibles, y aun así se dan en él con tan justa proporción, con las medidas tan exactas que la mezcla no tiene más remedio que cuajar y funcionar. Pero veámos de qué estoy hablando:

Como suele suceder con los grandes autores, Jason se mueve apenas entre un puñado de temas, no más de cuatro o cinco, que dan forma a la totalidad de su universo de ficción. Temas tales como la soledad, la incomunicación, la vida no vivida, o la neutralidad moral de la existencia se repiten con fidelidad en sus tebeos, pero lo hacen con tal diversidad de propuestas y con tal riqueza de planteamientos que jamás caen en la monotonía o en el hastío de lo mismo. Al contario; aun en su constancia, Jason es un autor tremendamente original e imaginativo que siempre consigue sorprender a sus lectores.

Sí, original e imaginativo, qué duda cabe, y sin embargo sus obras están recorridas de arriba abajo por una gran variedad de citas, paráfrasis, homenajes y referencias a otros autores, a otras obras e incluso a otros medios. Por ejemplo, y sin ir más lejos, el argumento de ¿Por qué haces esto? evoca directamente al Hitchcock de La ventana indiscreta o al de Con la muerte en los talones. Y con todo, siguen siendo las suyas obras extraordinariamente personales, dueñas de una voz propia que las hace inconfundibles.

Pero no acaban aquí las muestras de esa especie de unidad de los contrarios que es Jason: aun cuando tome elementos de otros medios , su estilo narrativo es puramente comiquero; aun cuando haga uso con frecuencia del absurdo y del más delirante surrealismo, en el fondo sigue siendo un autor realista, cercano incluso al costumbrismo; aun cuando su dibujo sea de apariencia infantil y sus personajes animales antropomórficos, sus historias son excepcionalmente maduras y sus personajes profundamente humanos; aun cuando su tono pueda parecer un poco frio y distante, sus resultados son siempre de gran emotividad; aun cuando… aun cuando podría continuar con la lista, mejor dejémoslo aquí.

Bueno, y a todo esto, que pasa con ¿Por qué haces esto? Pues hijo, qué va a pasar, que ofrece estos mismos ingredientes que hacen tan grande a Jason, pero además en una de sus manifestaciones más logradas. Vamos, que estamos ante una obra maestra absoluta. Y no admito discusión.

Puntuación: 10



¿Y el resto qué...?