miércoles, 24 de mayo de 2006

Sombras sobre el Hudson, de Isaac Bashevis Singer: la vida después de Auschwitz

Lo comenté en la reseña de la novela Engaño, de Philip Roth: los intelectuales judíos repiten una y otra vez siempre los mismos temas, temas que por lo demás les son -y algunos nos son- comunes a todos: dios, las relaciones de pareja, el sentimiento de culpa, el antisemitismo de los gentiles o el lugar de la comunidad judía en el mundo. Sin embargo si hay algo que de verdad supone una constante entre ellos y los unifica como grupo no es otra cosa que la desbordante inteligencia y sensibilidad de la que hacen siempre gala en sus obras. Por ello de un tiempo a esta parte cada vez que me apetece descubrir algún autor nuevo –al menos nuevo para mí- acudo sin miedo ni vacilación a las novelas de estos escritores. Me avalan en mi apuesta gente como Franz Kafka, Primo Levi, Saul Bellow o Philip Roth . Y desde ahora también Isaac Bashevis Singer.

Sombras sobre el Hudson –la única novela de Singer traducida al castellano directamente del yiddish- supone un apasionante acercamiento a los problemas existenciales que en la década de los 50 acuciaron a la comunidad judía asentada en los Estados Unidos, una comunidad que había vivido en primera persona los horrores del nazismo y que ahora se veía en la obligación de hacer borrón y cuenta nueva en un país que le era completamente ajeno. Singer nos pinta de esta manera un complejo fresco de seres humanos cuyas vidas acusan la perdida de los referentes que durante siglos han constituido sus señas de identidad, tanto en el plano individual como en el comunal; personajes que se replantean constantemente la imposibilidad de mantenerse, tras Auschwitz, en la fe que les señala como pueblo elegido de dios. Y es que pareciera que para el judío el hecho de que la vida tenga algún sentido y por tanto sea posible adoptar un comportamiento ético pasara inevitablemente por el mantenimiento de la fe en dios; huerfanos de él la existencia cae en el abismo de la nada y desaparece toda excusa sobre la que cimentar el orbe moral. No es de extrañar que después se muestren tan propensos al sentimiento de culpa.

Pero obsesiones aparte, Sombras sobre el Hudson es fundamentalmente un relato de vidas comunes, con sus amores, engaños y desengaños; sus negocios, sus exitos y sus fracaso, con el que Singer, usando siempre un lenguaje llano y accesible que prescinde de lucimientos pero sin perder por ello en precisión, demuestra su gran conocimiento de los mecanismos que rigen el drama humano y nos presenta una galería de personajes inolvidables: desde el severo Boris Makaver, pasando por el algo hamletiano Hertz Dovid Grein, hasta el tragicómico Yasha Kotik o la pasional y desquiciada Ester.

En fin, que otro judío más para la lista de imprescindibles. Y me he apuntado para próximas probaturas nombres como Bernard Malamud, Joseph o Henry Roth. Algún día habrá que reconocerles la importancia de su cultura.

1 comentario:

  1. Suena muy interesante la propuesta, habrá que leerlo, gracias por la recomendación. Una salvedad, pero que será motivo de debate con el libro. Cito parte de la reseña: "Y es que pareciera que para el judío el hecho de que la vida tenga algún sentido y por tanto sea posible adoptar un comportamiento ético pasara inevitablemente por el mantenimiento de la fe en dios; huérfanos de él la existencia cae en el abismo de la nada y desaparece toda excusa sobre la que cimentar el orbe moral." ¿No es un tanto imprecisa. Judíos intelectuales y científicos "sin" fe en Dios los hay, pero su cultura les ha permitido crear obras monumentales y de beneficio incuestionable para la humanidad. ¿Cuál abismo? Se anuncia pues una lectura deliciosa y nada pasiva. Mil gracias de nuevo...
    Sergio-Jesús Rodríguez
    wwww.sergio-jesusrodriguez.webs.com

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