viernes, 10 de octubre de 2008

¿Quién es Jean Marie Gustave Le Clezio?

Pues ahora nada menos que el premio Nobel de literatura 2008. ¿Por qué será que por más que lea, nunca conozco a los nuevos galardonados? Tendré que leer más rápido.
Hala, enhorabuena para Jean Marie Gustave Le Clezio.

¿Y el resto qué...?

Sabiduría popular

"No es que haya sido muy selectivo; es que he sido muy poco seleccionado"

-Yo mismo en cualquier noche de desesperación-

¿Y el resto qué...?

jueves, 9 de octubre de 2008

Poeta talentoso


James poseía un don muy especial: era capaz de escribir un poema con su propio semen mientras se corría. Y si bien es cierto que no eran poemas geniales, sí que hay que reconocer, en honor a la verdad, que al menos revelaban cierto talento. ¿Y el resto qué...?

martes, 7 de octubre de 2008

El escritor (7ª entrega): Al fin...

... y digo yo, ¿era necesaria tanta espera para tan pobres resultados? Ah, eso tendréis que descubrirlo vosotros mismos. Hala, a leer.
VII

Tal vez para muchos lectores de estas notas no resulte nada fácil comprender lo que les voy a explicar ahora; seguramente tampoco lo sería para mí si fuera otro quien tratara de hacérmelo entender. Pero créanlo o no, con el tiempo la insatisfacción se fue adueñando de mi ánimo y la infelicidad acabó por instalarse en mi vida, como si se me hubiera ido filtrando, gota a gota y casi sin darme cuenta a través de la piel. Y eso a pesar de tenerlo todo a mi disposición, de no resistírseme nada y de bastarme con desear cualquier cosa para conseguirla al instante. Y cuando digo cualquier cosa me refiero realmente a cualquier cosa: durante aquel tiempo conocí el éxito en todos los órdenes de la vida; recibí el reconocimiento y la admiración de mis colegas, me codee con los personajes más destacados del momento, viví apasionados y torridos romances con las mujeres más hermosas e inteligentes de nuestra época; di la vuelta al mundo varias veces, comí en los mejores restaurantes del planeta y créanme que degusté cualquier manjar que puedan imaginar; gocé de cualquier perversión sexual que puedan soñar; viví cualquier experiencia que puedan anhelar. Y sin embargo cada vez me dominaba más la sensación de que en el fondo nada de todo aquello tenía que ver conmigo, de que mis logros me eran completamente ajenos y que seguiría cosechando el mismo éxito aunque empaquetara mis apuntes de la universidad y los entregara a la imprenta como si fuera mi última novela. Por supuesto, no me resistí a hacer la prueba.

A pesar de lo se han empeñado en defender los críticos de todo el planeta,
"Álgebra de color añil" no es “la más profunda, radical y lograda ruptura de los límites narrativos de la novela”. No es tampoco ese "experimento lingüístico definitivo que hace saltar por los aires el edificio narrativo que la tradición occidental se ha empeñado en construir durante los últimos dos milenios y medio, al tiempo que nos enseña, como si acabáramos de nacer de nuevo al hecho literario, que lo inefable puede ser puesto por escrito con absoluta claridad y abrumadora brillantez” que han querido ver otros. No, no es nada de eso: "Algrebra de color añil" es tan solo una amalgama azarosa y sin sentido de más de cien páginas dedicadas a la resolución de integrales, infinitesimales, senos, cosenos y arcotangentes deficientemente anotadas unidas a otras tantas páginas de explicaciones sobre verbos frasales, guerras entre persas y griegos y definiciones de las variables del marketing dadas por alguien que no se ha enterado de nada. Una verdadera desfachatez. Sin embargo fue unánimemente recibida como la novela más importante de la historia de la literatura. Ante esto, como comprenderán, no me restaba más alternativa que hundirme en el desespero y la frustración. Cosa que lógicamente hice.

¿Y el resto qué...?

sábado, 4 de octubre de 2008

A fondo: Julio Cortazar

Aunque ya me lo he tragado antes varias veces y me lo sé de memoria, no puedo dejar de embobarme con las palabras de este genio de la literatura. Todo un modelo de escritor y todo un modelo de persona al que quisiera parecerme algún día.


¿Y el resto qué...?