lunes, 29 de diciembre de 2008

Fusilado en red

No sé si tomarmelo a broma, subirme por las paredes o ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. Sea como fuere, no puedo negar que tras la sorpresa inicial me queda cierto regusto a triunfo, cierta sensación de que después de todo mis entradas tampoco son tan malas cuando hay a quien le merece la pena plagiar alguna. Y encima le conceden el honor de ser la mejor respuesta. He aquí las pruebas de lo que cuento:



¿Y el resto qué...?

domingo, 28 de diciembre de 2008

The Spirit, de Frank Miller: el horror

Pues sí, nuestros más profundos miedos se han visto materializados sobradamente en estas navidades. Y no deja de resultar paradójico que sea Frank Miller quien ha perpetrado el esperpento cinematográfico cuya reseña nos convoca hoy aquí; precisamente él que se inició en el mundo del cómic imitando en las páginas de Daredevil el estilo de Eisner en The Spirit; él que estudió tan concienzudamente la obra del maestro y que incluso tuvo la oportunidad de conversar largamente con el padre de la novela gráfica. Pero ni modo, se ve que no debió entender absolutamente nada de nada, porque si en las viñetas de el hombre sin miedo Miller forzaba su voz, aun en proceso de formación, para que recordara a la del neoyorquino, ahora, una vez adueñado de un registro propio, personal e inconfundible, el dibujante de Maryland ha acabado retorciendo sin piedad la obra del maestro para dejarla convertida en una irreconocible secuela de Sin City.



Porque no otra cosa es este The Spirit: una continuación, una variación mal disimulada y mal resuelta del mundo estético de Sin City, en donde ese universo eisneriano de estampas humanas construidas sobre la base de pequeñas anécdotas y personajes anónimos, siempre cargadas de un fino humor y una profunda compasión, ha sido vilmente sustituido por la violencia gratuíta sin límites y sin sentido; la estupidez por la estupidez y el manierismo por el manierismo de la ciudad del pecado. Un trasvase de elementos nada respetuoso y aun menos afortunado que sin duda horrorizaría a Eisner tanto como a los que apreciamos esa colección de joyas de siete páginas que es The Spirit. El resultado final es que Miller lo ha millerizado todo, y con ello ha firmado una obra más cercana al estridente y ridículo Batman de Schumacher que al cómic del que se supone adaptación. Un autentico desastre para el noveno arte, el séptimo arte y el arte sin más. Eso sí, al menos os podéis resarcir del desaguisado disfrutando del impresionante elenco femenino, encabezado por el culo perfecto de Eva Mendes.

¿Y el resto qué...?

jueves, 18 de diciembre de 2008

El rey de las finanzas

Más records chorras del mundo de los videojuegos:

La bancarrota más rápida del pc en el Monopoly:

1.- Ruddy J. Ferretti (9 minutos 43 segundos)

2.- Tom Duncan (10 minutos 33 segundos)

3.-Chris DeMichael (12 minutos 33 segundos)


¿Y el resto qué...?

¿Será esto posible?

Pues según los chicos de Twin Galaxy, sí. Un tal Scott Kessler y un par de tipos más han sido capaces de terminarse el Super Mario Bros en 5 minutos y 8 segundos. Expeluznate. Sólo hay que ver el video del amigo Scott en la faena...

¿Y el resto qué...?

A un dios invidente (Poema cinegético por accidente)

En la muda colmena
Más niebla que pena
Liban reinas y obreras
La hiel de tus venas




¿Y el resto qué...?

Pensamientos ocasionales


"En una sociedad tan altamente competitiva como la nuestra sólo existen dos vías para alcanzar el éxito; trabajar hasta la extenuación o hacer trampas.
Algunos, los más inteligentes, optan por una solución intermedia: hacer trampas hasta la extenuación".

Yo mismo en cualquier noche de insomnio
¿Y el resto qué...?

jueves, 11 de diciembre de 2008

La deshumanización del arte

"Ortega tiene mucho talento, pero es, decididamente, un pedante y un cursi"

Adoro a Ortega. Y lo adoro más que por la profundidad de sus ideas, por la amenidad y la claridad de su prosa. Es decir, por su estilo. Pero si quien realiza tal afirmación tan contraria a mi gusto es nada menos que don Antonio Machado, entonces a mi sólo me resta agachar la cabeza, asentir y decir: "Amén, hermano".

¿Y el resto qué...?

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Krishnamurti y la muerte

Es curioso, pero a pesar de la ilusión que me hace verlo y oirlo hasta ahora no se me había ocurrido rebuscar en youtube para encontrarlo. He tenido que fabricarme y subir mi propio video del amigo Jiddu para descubrir que el tubo está plagado de intervenciones suyas. Qué cosas. Videos como este, por ejemplo: Krishnamurti compartiendo su parecer sobre un tema tan espinoso como es el de la muerte.

¿Y el resto qué...?

martes, 9 de diciembre de 2008

Jiddu Krishnamurti

Aunque siempre digo que leer a Krishnamurti me deja la sensación, un poco desasosegante, un poco irritante, de hallarme ante un excelente orador que en el fondo más insobornable de sus palabras no dice absolutamente nada, la verdad es que siento gran interés y gran respeto por sus enseñanzas. O por su enseñanza; la única que soy capaz de descubrir en todos sus libros, a saber: la necesidad de liberar la mente de todo prejuicio y ver el mundo tal cual es, sin los falsos ropajes de adoctrinamientos y dogmas. Pero sobre todo lo que más aprecio en él es su defensa de un discurso de valores radical y diamentralmente opuesto al discurso de valores mercantilista, economicista y consumista tan en boga en nuestros tiempos. Por ello no puedo dejar de admitir que me ilusiona tremendamente poder verle y escucharle en una de sus míticas charlas compartidas, aunque sea apenas durante unos pocos minutillos. Os dejo ya, sin más dilación con la voz y la imagen del hombre que nos mostró que la verdad es una tierra sin caminos.

¿Y el resto qué...?

lunes, 8 de diciembre de 2008

Para que os vayáis haciendo la idea...

… y ya de paso para que me sirva de recordatorio por si en otra ocasión me hace falta, colgaré una especie de mini-tutorial con una sóla imagenén -y porque no quedaba más remedio- de como he logrado insertar en Blogger un archivo .swf. Porque ya me estoy viendo venir que sí no, para cuando vuelva a necesitarlo no me voy a acordar de nada. Y eso no está bien, con el esfuerzo que me ha supuesto colgar el juego. Empecemos:

1.- Lo primero es aclarar que estamos hablando para el caso de que la web donde hemos encontrado el juego no nos ofrezca el código html. Si nos lo ofrece, pues nada, agradecemos el favor, lo colocamos en la entrada donde va a ir y santas pascuas. Pero pongámosno en lo peor y supongamos que no, que no nos dan el maldito código html. Entonces no nos quedará más remedio que generarlo nosotros mismos. Para ello nos bajaremos a nuestro PC (Partido Comunista, por supuesto) el juego convertido en el famosísimo y no menos problemático archivo de extensión .swf. En esta fase usaremos el programa Save Flash que se puede descargar aquí. Este programa, una vez instalado, se adosa en la esquina superior derecha de nuestro navegador y adquiere una llamativo color amarillo cuando detecta un archivo flash descargable. Así que simplemente volvemos a la página donde encontramos el juego, pinchamos sobre el logotipo amarillo de Save Flash, se nos abre una nueva ventana, marcamos el archivo encontrado y pinchamos en descargar. Y ya está, ya tenemos nuestro archivo .swf.

2.- Ahora viene lo más complicado, que es conseguir insertar ese archivo en Blogger. Para lograr tan extraordinaria proeza necesitamos subirlo (joder, bajando, subiendo… a ver si nos aclaramos…) en alguna página que nos lo quiera alojar. Y por supuesto, que sea gratis. El problema es que no todas –en verdad casi ninguna- las páginas de este tipo admiten archivos .swf. Pero que no panda el cúnico; después de probar las habidas y por haber puedo afirmar que la más sencilla, y la única que me ha funcionado es esta:
http://www.fhqhosting.com/.

3.- Pues nada, no le miréis más el diente al caballo, a ver si os va a pegar un bocado: alojamos aquí el archivo en cuestión y se nos generará una dirección web donde se guarda nuestro juego, él solito. Ya tenemos el ingrediente secreto para condimentar nuestra salsa html. Salsa que no es otra que esta y que yo por cuestiones lógicas –para que no me salga el juego otra vez- he transformado en una preciosa imagen y he adornado con algún que otro paréntesis inoportuno que vosotros, muy tunos, tendréis que eliminar después de leer:
Esta es la única formula de entre todas las que he probado –y creedme que han sido muchas- que verdaderamente ha dado el resultado esperado. Podéis ajustar el tamaño del juego variando los parámetros width= y height=. La dupla de valores 450 y 450 es la mejor que he podido hallar para que el juego no exceda los reducidos márgenes de un blog y quede más o menos centrado. Pues nada, esto es cuanto tenía que decir. Que tengáis suerte en la aventura que ahora emprendéis. ¿Y el resto qué...?

Más Donkey Kong (jr ahora); más juegos flash

Mientras voy reuniendo los datos y las fuerzas para la prometida entrada sobre la batalla por el record mundial de Donkey Kong, os dejo otro juego flash, para que no sucumbais a los perniciosos efectos del tedio. Vamos, que no quiero que os aburrais.

Joder, no os haceis una idea de las virguerías que he tenido que hacer para colgar este juego. En fin, ha merecido la pena.
¿Y el resto qué...?

Donkey Kong


Largo y tendido -de pie resulta bastante incomodo- me gustaría hablaros de este clásico entre los clásicos. Y del documental The King of Kong: A Fistful of Quarters. Y de Billy Mitchell. Y de Steve Wiebe. Y de Twin Galaxy. Y de un mundo que no por banal resulta menos fascinante. Pero para eso necesitaré tiempo. Y con las horas que son apenas me da para dejaros el juego y proponeros el reto de superar los 1.050.200 puntos del amigo Mitchell.

¿Y el resto qué...?

jueves, 4 de diciembre de 2008

Watchmen, el videojuego


¿Y el resto qué...?

Las 10 mejores películas de la historia del cine, según Días de cine: Rebelde sin causa (Nicholas Ray)

¿Y el resto qué...?

Gustavo Bueno: El mito de la derecha

Ya tenemos nuevo libro de nuestro polemista favorito, don Gustavo Bueno: El mito de la derecha. Después del repasillo que le dio al concepto de izquierda, especialmente a la idea de una izquierda unitaria inexistente, ahora el padre del cierre categorial posa su atención en el análisis de su contrapartida: la derecha. Una derecha que para Bueno constituye una realidad evidente, aunque planteada en términos míticos, y que efectivamente se opone al concepto de izquierda, pero más como su complementario dentro de un sistema global, el estado, que como una verdadera némesis. Tanto que el comedor de pan riojano en su clasificación llega incluso a hablar de una derecha socialista, una categoria que sin duda dará mucho juego. Pero en fin, mejor dejemos que sea él mismo quien nos lo explique:











¿Y el resto qué...?

jueves, 27 de noviembre de 2008

Teatro a las tres (Sobredosis de Beckett y Pinter)


(La jovén es alta y de complexión robusta. Sin embargo se desploma sobre la silla del despacho de piedra arenisca como sí todas sus resistencias hubieran cedido en ese preciso instante. Al otro extremo de la mesa el señor Duarte la observa impasible.)

-Necesito saberlo, señor Duarte.
- ¿El qué, señorita Urdiales?
-Los he visto… todos… cerrados. Hoy, en el archivo; reconocí de inmediato mi letra… todos… cerrados...

- Y bien, ¿cuál es el problema?
-No puedo seguir con esto… necesito saber para qué… por qué...
-¿Acaso ha dejado de recibir la contraprestación acordada?
-No, pero…
-Es un acuerdo muy generoso, señorita Urdiales.
-Sí, pero…
-¿Pero…?
-No puedo entenderlo, señor Duarte.(Se retuerce nerviosa las manos) Al principio pensé que era una especie de prueba de lealtad… ya sabe, hasta dónde estaba dispuesta a llegar si me lo ordenaba…
-Ajá…
-Después se me han pasado por la mente miles de teorías absurdas: que espera que le descubra algo de su vida que por sí mismo no es capaz de apreciar…
-Sí…
-Que teme que alguien le este vigilando… alguien más, se entiende…
-Ya.
-Que… que... no lo sé… no lo sé… no tiene … (la joven ahoga un grito desperado)
-¿Qué no tiene, señorita Urdiales?
-… ¡¡¡no tiene sentido!!!. (Al fin suelta el grito que se le había atorado en la garganta. Ahora está más relajada)
-Eso es, señorita Urdiales, nada tiene sentido.
-Pero… pero… no es cierto, sólo esto no lo tiene. No tiene sentido que me pague la fortuna que me está pagando para que le siga tres días a la semana si después ni se va a molestar en abrir los informes…
-Oh, no, no, evidentemente no lo ha entendido usted. Es todo lo contrario. Nada tiene sentido, sólo esto lo tiene.
-No… no puedo entenderlo…
-¿Lee usted, señorita Urdiales?
-¿Perdón...?
-Si lee usted, señorita Urdiales. O si le gusta ir al cine. Seguro que sí, a todo el mundo le gusta ir de vez en cuando al cine. Entonces en más de una ocasión se habrá emocionado viendo las andanzas de los personajes en la pantalla; alguna que otra vez habrá vertido una lágrima emocionada por la suerte del joven galán capaz de sacrificarse por su amada aun a sabiendas de que nadie, ni siquiera su amada, va a conocer que fue él quien la salvó…
-Pues sí, pero no veo qué…
-Oh, es fácil señorita Urdiales. Es un gesto hermoso, ¿verdad? Un gesto capaz de emocionar a cualquiera. Pero, ¿se ha preguntado alguna vez por qué es tan hermoso?
-No sé…tal vez... ¿por heroico?... ¿por romántico?... ¿por grandioso?... ¿por…?
-No, no,no. Sólo, y tan sólo, porque hay alguien observándolo. Usted... yo... los espectadores. ¿Se da cuenta?
-…
-Nada tiene sentido, señorita Urdiales, nada. Pero en los libros, en las películas, en cualquier obra de ficción todo parece tenerlo. En la ficción hasta los hechos más trágicos están imbuidos de un halo poético muy seductor. Incluso los sucesos más crueles, los más injustos, los más terribles… Porque nosotros estamos mirando y les otorgamos un sentido. Sólo por eso, señorita Urdiales…
-…
-No le quepa duda, si mi vida tiene ahora algún sentido es gracias a usted, a su mirada… los informes son sólo un tramite para asegurarme que sigue ahí, observando.
-…
-¿Lo entiende ahora?
-…
-…
-Está usted como una cabra, señor Duarte
-Lo sé, señorita Urdiales.
¿Y el resto qué...?

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Yo quiero escribir como Tennessee Williams (nos ha jodido, ¿y quién no?)

A falta de otra cosa lo que más aprecio de una obra literaria es su ingenio, su inteligencia, su sentido del humor y su capacidad para salirse de lo esperado. Es decir, todo aquello que hace de los cuentos de Quim Monzó, de Agusto Monterroso o de Julio Cortazar mis principales modelos, con perdón, a la hora de escribir.
Además admiro profundamente las obras que son capaces de tomar por asalto la realidad con la sencillez como única arma; sin gestos impostados, sin artificios, sin excesos dramáticos; sólo sinceridad y honradez. Obras que se erigen en espejos fieles de la realidad, cuando no es la misma realidad la que parece ser un reflejo de aquellas, como las de Raymond Carver o J.M. Coetzee.
Aun más, me apasionan las obras de corte filosófico y espiritual, de esas que tratan de hallarle desesperadamente un por qué a la existencia, como las de mi muy admirado Hermann Hesse.
Pero vaya, con todo, si de verdad pudiera elegir qué tipo de obras me gustaría escribir, si bastara desearlo para empezar a escribirlas, en tal caso no dudaría ni un instante: escribiría obras como las de Teneessee Williams. Obras que como El zoo de cristal, Un tranvía llamado deseo, La gata sobre el tejado de zinc caliente o La noche de la iguana poseen un dramatismo, una sensibilidad, una sensualidad, una voluptuosidad, un aliento poético como sólo le recuerdo al mejor Faulkner o al mismísimo Shakespeare. Obras que desnudan admirablemente el corazón humano, que aciertan a mostrar en toda su crudeza, en toda su dolorosa fragilidad, pero también en toda su grandiosa majestuosidad lo que significa participar de eso que llamamos tan pomposamente, sin saber muy bien a qué demonios nos estamos refieriendo, como la condición humana. Esta es para mí la tarea más noble, la cima más alta y también la más inaccesible de a cuantas la literatura puede aspirar. Y es allí, nada menos que allí, al lado de los más grandes, donde el señor Williams fue a acampar en más de una ocasión. Qué envidia.

¿Y el resto qué...?

sábado, 22 de noviembre de 2008

E.M. Cioran: el secreto de la vida

"Todo el secreto de la vida se reduce a esto: no tiene sentido; pero todos y cada uno de nosotros le encontramos uno"

(De "El ocaso del pensamiento")

Una verdad tal vez no demasiado reveladora pero sí muy verdadera, que al fin y al cabo es lo que debe perdírsele a las verdades.


¿Y el resto qué...?

La E.T. Tierrablanca I tiene blog

Si es que ya cualquiera tiene uno. Hasta el Sánchez Dragó...

Podeis leer las interesantísimas aportaciones a la bloggoesfera de los chicos y chicas de La Zarza aquí o en el listado de recomendaciones. No os lo perdais; canela en rama.



¿Y el resto qué...?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

lunes, 3 de noviembre de 2008

Diez películas para un fin de semana

Ya veis, este fin de semana no me apetecía salir y me he echado el rato mirando unas cuantas pelis… Pues sí, apenas diez, pero es que la tarde del viernes preferí emplearla en otros menesteres. Como no tengo ganas de reseñar en profundidad, haré un rápido y somero repaso por lo que vi, además en el mismo orden. Por cierto, que gozada poder darse de vez en cuando un atracón de buen cine…

1.- Hijos de los hombres (Sábado 8:45) : Ciencia ficción de la buena; entretenida, oscura y en algunos momentos tremendamente poética. Además, un futuro muy coherente que perfectamente podría ser una evolución lógica y natural de nuestro presente.



2.- El club de la lucha (Sábado 10:45) : Curiosa parábola sobre esa enfermedad de nuestro tiempo que es la infelicidad en la opulencia. Una película extraña y sorprendente que consiguió que durante prácticamente tres cuartas partes de su metraje me pareciese una chorrada y en la última una obra sujerente y meritoria. Insisto, curiosa.


3.- Una historia verdadera (Sábado 14:00) : ¡Qué maravilla! ¡Cuánta belleza la de sus imágenes! ¡Y cuánta sabiduría la Alvin Straight, su protagonista! Richard Farnsworth amortiza todas y cada una de las arrugas de su rostro, un rostro que parece esculpido con el cincel de la experiencia bien aprovechada y que es todo un poema por sí solo. Igual que la película; pura poesía.



4.- El extranjero loco (Sábado 17:30) : Una grata sorpresa. Las pocas referencias que tenía de ella eran excelentes, pero vaya, no la esperaba tan buena. Un joven francés se integra en una comunidad de músicos gitanos en Rumanía con la excusa de buscar a la cantante que tanto gustaba a su padre muerto. El caso es allí descubrirá fascinado y de paso nos descubrirá fascinante la cultura y la filosofía vital de los zíngaros y se convertirá por un tiempo en uno más.



5.- Infiltrados (Sábado 22:00) : El último film de Scorsese es la adaptación de un thriller policiaco coreano -Infernal affaire-, que, sin estar mal, no llega a la altura de su modelo asiático. De todas forma, entretenimiento con cierta dignidad.



6.- Noche en la ciudad (Domingo 9:30) : Más cine negro, aunque ahora del clásico y de producción y ambientación britanicas. Richard Widmark es un buscavidas con casi tanta ambición como pájaros en la cabeza. Lo cual, está visto, acarrea inevitables problemas y a veces incluso la muerte. Mucho castigo en mi opinión, pero en fin, así todo es más divertido.



7.- Scaramouche (Domingo 12:00) : ¡¡Qué gozada estas viejas producciones hollywoodiense de capa y espada, qué maravilla disfrutar de la emoción de la aventura por la aventura, de esos personajes optimitas que se lo toman todo como un juego, siempre con la sonrisa en la cara!! Y qué delicia esos combates a espada minuciosamente coreografiados. En fin, pura diversión.



8.- Las zapatillas rojas (Domingo 15:30) : La verdad es que he disfrutado mucho con todas las pelis, pero vaya, si tuviera que quedarme con una sola de entre todas, esa sería sin lugar a dudas Las zapatillas rojas. La obra maestra del tándem Michael Powell y Emeric Pressburger es toda una declaración de amor a la creación artística, de pasión por la obra bien hecha, de fidelidad a la propia vocación. Pero es que además es desde un punto de vista estético una película verdaderamente deslumbrante. Y todo con una historia más que correcta y unas interpretaciones sobresalientes.



9.- El planeta salvaje (Domigo 18:00) : Digo yo, que entre tanto film no podía faltar uno de animación. Y vaya pedazo película de animación. El planeta salvaje es una experiencia visual sorprendente, un alarde de imaginación que encima no renuncia a emocionar con lo que cuenta. Una alegoría sobre el potencial humano y un inolvidable canto a la libertad.



10.- Hasta que llegó su hora (Domigo 20:00) : La única peli que ya había visto antes, la única de la que estaba convencido de que me gustaría sí o sí. Y sin embargo es la que menos he disfrutado. Posiblemente porque sus dos horas y media resultan excesivas para quien ya lleva nueve pelis del tirón a sus espaldas, pero es que además no le he acabado de ver toda la grandeza que le recordaba. Con todo, Leone sigue siendo mucho Leone.




En fin, que me ha cundido el tiempo. Voy a ver si me veo un par más, que tengo mono.
¿Y el resto qué...?

domingo, 2 de noviembre de 2008

Cuántos recuerdos...

Os dejo un magnífico corto que a mí, romántico sentimentaloide como soy, me evoca más de un recuerdo.

Director : Arturo Ruiz Serrano
Intérpretes: José Sacristan, Paco Tous, Carlos Santos
Duración: 12 min.






¿Y el resto qué...?

miércoles, 29 de octubre de 2008

Palabra de dios, palabra de Mario Vargas Llosa

Ah, silencio, me pongo de rodillas y me concentro en las palabras del maestro. Mi maestro. ¿Cómo se puede pretender ser escritor sin conocer lo que don Mario cuenta aquí? Ya lo sé, parece increíble; sin embargo hay quien cree serlo sin haber oído nunca antes nada de todo esto.

¿Y el resto qué...?

Quemar después de leer, de los hermanos Coen

Definitivamente, no me gusta el humor de los hermanos Cohen. Aunque si he de ser sincero, no tengo excesivamente claro el por qué, sobretodo cuando se supone que me agrada el humor negro, tirando a negrísimo y los personajes y situaciones absurdas. Algo que abunda en la filmografía de los Coen en general y en Quemar después de leer en particular. Pero lo cierto es que no me termina de hacer gracia. Ya me pasó con El gran Lebowski, una chorrada sin pies ni cabeza (y, lo que es peor, sin ingenio ni gracia) y me ha vuelto a pasar con Quemar después de leer: lo que en teoría debería ser una divertidísima parodia de las películas de agentes secretos y servicios de inteligencia, a mí me parece una sucesión de gags mal resueltos y estirados hasta la exageración con la única excusa de hacerlos pasar por un largometraje. Aunque reconozco que en el cine hubo quien no dejo de reírse durante toda la proyección. Mis felicitaciones para ella.


El caso es que Burn after reading narra los acontecimientos que se desencadenan en las muy vulgares vidas de los muy anodinos Brad Pitt y Frances McDormand cuando el azar les lleva a cruzarse en el camino de los un poco menos anodinos, pero en el fondo no menos mediocres George Clooney y John Malkovich. Entonces dará inicio una disparatada trama de espías internacionales, chantajes e infidelidades que sólo existirá en la imaginación de los personajes. Unos personajes que parecen deambular por la pantalla completamente desorientados, perdidos en los vericuetos de unas intrigas que no acaban de comprender y de cuya resolución esperan, tal vez, que les aporte un sentido a sus propias vidas. Pero no es esta buena plaza donde ir a buscarlo: la película se regodea orgullosa en la falta de justificación de su argumento, dejando maliciosa e intencionadamente a sus personajes huérfanos de esa significación que tratan de encontrar a toda costa. Tanto que el absurdo de sus vidas es reflejado con todo el paroxismo, el esperpento y la mala leche de la que los hermanos son capaces, sin que haya lugar ni al más mínimo atisbo de redención o dignidad para ellos. Porque después de todo, la vida, al igual que la ficción, es un absurdo al que nosotros tratamos de dar un valor, sin conseguir otra cosa que hacer aun más el ridículo en el intento.


O eso me da a mí que podría venir a decirnos la película. Aunque no apostaría gran cosa a que a los hermanos Coen se les haya pasado esta explicación por la cabeza. La suya será, estoy convencido, infinitamente más profunda, más original y más reveladora. Lástima que nunca se molestarán en compartirla con vosotros. Así que tendréis que conformaros con la mía. Se siente.

En fin, cine para pasar el ratito sin demasiadas pretensiones.


¿Y el resto qué...?

martes, 28 de octubre de 2008

Omar Khayyam

Tú, corazón, no puedes vislumbrar el enigma,

ni enunciarlo como hacen, perspicaces, los sabios.

Construye un paraíso con el vino y la copa

que no sabes si al otro llegarás algún día


¿Y el resto qué...?

Agente 007 contra el cine de autor


Esta vez Bond había fracasado estrepitosamente. Algo se estaba cociendo, él lo sabía, ¿pero qué? No hubo robo de uranio, ni secuestro de embajadores, ni asesinato de agentes secretos. Nada, ninguna pista. Por si acaso durante la tarde se dejó ver por toda la ciudad: en el casino, en los bajos fondos, en el clásico de los equipos irreconciliables, en la biblioteca municipal -sección narrativa contemporánea- y hasta en la carnicería de la esquina. Pero nadie intentó matarle. Oscurecido, no le quedó más remedio que emplearse a fondo ordenando los armarios de casa, planchando los puños de las camisas, separando la ropa oscura de la clara, poniendo la lavadora, olvidándose echar suavizante, limpiando la grasa de los hornillos y sacando la basura, todo con la esperanza de que algo sucediese. Pero lo único que sucedió fue que un amago de bostezo asomó por su rostro. Y entonces, ¡Dios, cuánta maldad! lo comprendió: en la penumbra del patio de butacas, apenas iluminados por la luz pálida del proyector, yacían cientos de cuerpos sin vida. Los habían matado de aburrimiento.
¿Y el resto qué...?

domingo, 26 de octubre de 2008

I can´t speaking english, maldita sea!!!

Joe, ¿por qué tendrán que hablar los ingleses en inglés? Con lo bien que nos entendemos todos en castellano...
Pues nada, que aquí teneis al Moore hablando de algunas de sus obras. Eso sí, sólo apto para los angloentendientes. Los demás, seguiremos rechinando los dientes de la envidia.

Alan Moore habla de V de Vendetta



Alan Moore habla de Watchmen



Alan Moore habla de La liga de los caballeros extraordinarios



Y Alan Moore habla de Lost Girls



Algún día lo aprenderé, lo juro...
¿Y el resto qué...?

sábado, 25 de octubre de 2008

Pseudoreseña pseudopoética mínima, tirando a ínfima de Yo maté a Adolf Hitler, de Jason, con un enlace


Sí, yo lo maté y sin embargo eso no es lo que importa: lo único que cuenta es que vuelvo a tenerte a mi lado. Aunque las circunstancias nos hayan separado durante tanto tiempo, aunque hayan estado apunto de alejarnos definitivamente, lo cierto es que de una u otra forma hemos logrado pasar la vida juntos, hemos estado presentes en nuestros sueños, ilusiones y frustraciones. Ya vale por ésta vez; no más asesinatos, no más viajes en el tiempo; sólo tú y yo.

Magnífico, magnífico el último tebeo de Jason. Podéis informaros aquí.

Puntuación: 9
¿Y el resto qué...?

jueves, 23 de octubre de 2008

Las 10 mejores películas de la Historia del cine según Días de cine: Los viajes de Sullivan (Preston Sturges)

¿Y el resto qué...?

Californication: Sexo, amor y literatura.

Hay pocos placeres comparables al que produce el engancharse a una buena serie televisiva. Y más si gracias a la mula puedes prescindir de las molestas esperas, los horarios de emisión inconvenientes y ¡¡¡ los insoportables cortes publicitarios!!! Y si encima la calidad de la misma es tan alta como la de Californication, para qué queremos más, ya tenemos hecha la gracia completa. Así no es de extrañar que en un par de días me haya tragado del tirón los doce capítulos de la primera temporada.

Como su propio nombre sugiere, Californication se ubica entre los soleados paisajes de California; como su propio nombre quiere que tengamos bien clarito, en Californication se fornica abundantemente y de todas las formas imaginables. Hank Moody (David “Mulder” Duchovny) es un escritor de éxito al que han abandonado las musas. Para compensar y porque en algo tiene que emplear su tiempo, Hank se dedica a tirarse todo lo que se mueve. Pero no, seamos más precisos: Hank no se tira todo lo que se mueve; sólo se tira a bellezones que bien pudieran ganarse la vida como modelos. Porque que yo recuerde, de todas las mujeres –y son muchas- que pasan por entre sus brazos y sus piernas, no hay ni una que se pueda considerar ya no digo feúcha, sino ni siquiera normalilla. El caso es que Hank, que además se gasta una mala leche verbal que ríete tú del Dr. House, no actúa así porque sea un salido-obseso-adicto al sexo, como por lo visto sí que lo es Duchovny en la vida real. No, el actúa así porque tras romper con Karen (Natascha McElhone), la mujer a la que ha querido durante más de diez años y con la que tiene una hija en común, se le ha quedado el corazón más roto que a Falete. Porque en verdad de lo que habla Californication no es de sexo sino de amor: durante sus doce capítulos disfrutaremos de los desesperados intentos de Hank por recuperar el cariño de Karen. Y mientras tanto, irán desfilando lolitas chantajistas, secretarias complacientes y parejas aburridas en busca de nuevas sensaciones, además de toda la corte de amantes de Hank.


Pero si en en algún lugar reside el verdadero atractivo de la serie es, sin lugar a dudas, en la arrolladora personalidad de su protagonista principal, el borrachuzo y talentoso sinvergüenza al que da vida Duchovny perfectamente, un papel que le va como anillo al dedo y que le permite un mayor lucimiento que con el insensible y asexuado Mulder. Y eso sin olvidar la inteligencia y la calidad de sus diálogos y situaciones, con constantes referencias a la literatura y al hecho de escribir. Vamos, todos los elementos que se le pueden pedir a una buena serie: sexo, amor y literatura. Tal vez el único pero que le pueda poner es que según avanza la trama la personalidad de Hank se va diluyendo en la historia de amor y se vuelve menos ácida y menos ingeniosa. De todas formas, una serie altamente recomendable. Y a ver para cuándo la segunda temporada.



¿Y el resto qué...?

lunes, 20 de octubre de 2008

Día extraño...


...el de este lunes, que sin ser todavía las seis de la tarde, ya he juntado más de cien visitas. Lo cual, dicho sea de paso, es muchísimo para mí. ¿A qué se deberá? ¿Qué hice bien ayer? Sigo meditando.
¿Y el resto qué...?

domingo, 19 de octubre de 2008

Más La belleza de pensar: Srila Paramadvaiti swami

Pues sí, que el hecho de que mis creencias no me permitan tomar sus enseñanzas al pie de la letra no significa que no pueda disfrutar con la belleza de la propuesta de este monje veda. Toda una lección de sabiduría para estos tiempos economicistas tan cegados con la búsqueda del éxito a cualquier precio, en donde apenas queda espacio para un poco de sana espiritualidad (en mi caso, para el goce de la belleza, para las sutilezas de la reflexión, para los vuelos de la imaginación, para la sinceridad de la emoción...).



¿Y el resto qué...?

sábado, 18 de octubre de 2008

La vida de los otros: oda a los hombres buenos

Después de tan largo periodo de tiempo con el vago bien subido, en el que apenas actualizo a base de videos, ya iba tocando una reseñita que llevaros a los ojos. Aunque no sé yo como va a salir la cosa con lo desentrenado que ando. Probemos.

La vida de los otros, de Florian Henckel-Donnersmarck, cuenta la particular relación entablada entre el oficial de la Stasi (el servicio secreto de la extinta República Democrática Alemana) Gerd Wiesler, el escritor con tendencias disidentes Georg Dreyman, al que Wiesler vigila y la actriz Christa-Maria Sieland, que mantiene una complicada historia de amor con Dreyman. Wiesler es un fiel producto de la maquinaria totalitaria del comunismo, un hombre gris y sistemático que cree firmemente en los principios y métodos del régimen, incluida la tortura, técnica que el mismo enseña a los jóvenes cachorros de la Stasi. Por su parte, Dreyman, cansado de la falta de libertad que se respira en el país, y expoleado por el “suicidio” involuntario de uno de sus amigos, comienza a plantearse la conveniencia de llevar acabo actividades disidentes. En tanto, la actriz Sieland se encuentra atrapada entre su amor por Dreyman y el acoso y la depredación sexual al que la somente el ministro de cultura. En este escenario opresor, que recuerda del algún modo al de las narraciones de Kafka, Wiesler será encomendado para vigilar a la pareja en busca de algo que delate las actividades subversivas de Dreyman. Sin embargo, lo que debería ser un trabajo rutinario, se convertirá pronto en toda una experiencia reveladora para Wiesler: en su labor de escucha, el oficial de la Stasi se irá empapando de las ideas del escritor, que le irán calando poco a poco y haciéndole plantearse sus propios principios. Sin contar, claro, la decisiva atracción que ejerce sobre él la cautivadora bellaza de Sieland. De esta manera, la película pone magistralmente de manifiesto el omnipresente poder del estado totalitario en la vida de los individuos dentro de esa monstruiosidad que fue y desgraciadamente sigue siendo el comunismo. Sin embargo, frente a esta intromisión absoluta, aun queda un pequeño resquicio para la rebelión individual, encarnada en la toma de conciencia de Weisler y en su heroico y silencioso apoyo a Dreyman. Henckel-Donnersmarck construye así, con sus imágenes cargadas de sobriedad y las ajustadísimas interpretaciones de los actores, una oda a los hombre buenos, un canto a aquellos que se la jugaron exponiéndose a perderlo todo en pos de la defensa de lo que es justo. Un film sincero y emotivo que deja huella.

En fin, me ha quedado algo deslavazada y no demasiado profunda, pero vale, para lo desfondado que estoy, puede servir.

¿Y el resto qué...?

Roberto Bolaño: Otro escritor de pura cepa

Ya que estoy con la lectura de Los detectives salvajes (cuya recomendación de Vargas Llosa podéis ver en el primer video), recupero la entrevista que le hizo Cristian Warnken a Roberto Bolaño en el imprescindible La belleza de pensar. Otra joya para los que gustan de la buena literatura.

Vargas Llosa nos recomienda un libro




La belleza de pensar: Roberto Bolaño


¿Y el resto qué...?

martes, 14 de octubre de 2008

Ay, qué duro es ligar



¿Seré machista si me hace gracia este video? Posiblemente sí, pero que le vamos a hacer, ya dije en otra ocasión que lo soy de forma incorregible. Llueve sobre mojado...
¿Y el resto qué...?

domingo, 12 de octubre de 2008

III Día del lector de La vida en viñetas


Hoy, con una jornada de retraso, celebramos nada menos que la tercera edición del Día del lector de La vida en viñetas, ese tradicional día de puertas abiertas en el que vosotros, amables lectores, aprovecháis, en vez de para dejar vuestras opiniones y sugerencias sobre este humilde lugar, para pasar de todo y cerrarme las puertas en las narices. De todas formas, no están echadas las llaves; si a alguien le apetece puede pasar sin llamar.


Feliz día.
¿Y el resto qué...?

viernes, 10 de octubre de 2008

Vicky, Cristina, Barcelona en Días de cine

Tenía pensado escribir mi propia reseña del último "flim" de Allen, pero vaya, si puedes encontrar quien lo haga por tí, no dejes pasar la oportunidad.

¿Y el resto qué...?

Watchmen en Cine365.com VideoMagazine

¿Y el resto qué...?

¿Quién es Jean Marie Gustave Le Clezio?

Pues ahora nada menos que el premio Nobel de literatura 2008. ¿Por qué será que por más que lea, nunca conozco a los nuevos galardonados? Tendré que leer más rápido.
Hala, enhorabuena para Jean Marie Gustave Le Clezio.

¿Y el resto qué...?

Sabiduría popular

"No es que haya sido muy selectivo; es que he sido muy poco seleccionado"

-Yo mismo en cualquier noche de desesperación-

¿Y el resto qué...?

jueves, 9 de octubre de 2008

Poeta talentoso


James poseía un don muy especial: era capaz de escribir un poema con su propio semen mientras se corría. Y si bien es cierto que no eran poemas geniales, sí que hay que reconocer, en honor a la verdad, que al menos revelaban cierto talento. ¿Y el resto qué...?

martes, 7 de octubre de 2008

El escritor (7ª entrega): Al fin...

... y digo yo, ¿era necesaria tanta espera para tan pobres resultados? Ah, eso tendréis que descubrirlo vosotros mismos. Hala, a leer.
VII

Tal vez para muchos lectores de estas notas no resulte nada fácil comprender lo que les voy a explicar ahora; seguramente tampoco lo sería para mí si fuera otro quien tratara de hacérmelo entender. Pero créanlo o no, con el tiempo la insatisfacción se fue adueñando de mi ánimo y la infelicidad acabó por instalarse en mi vida, como si se me hubiera ido filtrando, gota a gota y casi sin darme cuenta a través de la piel. Y eso a pesar de tenerlo todo a mi disposición, de no resistírseme nada y de bastarme con desear cualquier cosa para conseguirla al instante. Y cuando digo cualquier cosa me refiero realmente a cualquier cosa: durante aquel tiempo conocí el éxito en todos los órdenes de la vida; recibí el reconocimiento y la admiración de mis colegas, me codee con los personajes más destacados del momento, viví apasionados y torridos romances con las mujeres más hermosas e inteligentes de nuestra época; di la vuelta al mundo varias veces, comí en los mejores restaurantes del planeta y créanme que degusté cualquier manjar que puedan imaginar; gocé de cualquier perversión sexual que puedan soñar; viví cualquier experiencia que puedan anhelar. Y sin embargo cada vez me dominaba más la sensación de que en el fondo nada de todo aquello tenía que ver conmigo, de que mis logros me eran completamente ajenos y que seguiría cosechando el mismo éxito aunque empaquetara mis apuntes de la universidad y los entregara a la imprenta como si fuera mi última novela. Por supuesto, no me resistí a hacer la prueba.

A pesar de lo se han empeñado en defender los críticos de todo el planeta,
"Álgebra de color añil" no es “la más profunda, radical y lograda ruptura de los límites narrativos de la novela”. No es tampoco ese "experimento lingüístico definitivo que hace saltar por los aires el edificio narrativo que la tradición occidental se ha empeñado en construir durante los últimos dos milenios y medio, al tiempo que nos enseña, como si acabáramos de nacer de nuevo al hecho literario, que lo inefable puede ser puesto por escrito con absoluta claridad y abrumadora brillantez” que han querido ver otros. No, no es nada de eso: "Algrebra de color añil" es tan solo una amalgama azarosa y sin sentido de más de cien páginas dedicadas a la resolución de integrales, infinitesimales, senos, cosenos y arcotangentes deficientemente anotadas unidas a otras tantas páginas de explicaciones sobre verbos frasales, guerras entre persas y griegos y definiciones de las variables del marketing dadas por alguien que no se ha enterado de nada. Una verdadera desfachatez. Sin embargo fue unánimemente recibida como la novela más importante de la historia de la literatura. Ante esto, como comprenderán, no me restaba más alternativa que hundirme en el desespero y la frustración. Cosa que lógicamente hice.

¿Y el resto qué...?

sábado, 4 de octubre de 2008

A fondo: Julio Cortazar

Aunque ya me lo he tragado antes varias veces y me lo sé de memoria, no puedo dejar de embobarme con las palabras de este genio de la literatura. Todo un modelo de escritor y todo un modelo de persona al que quisiera parecerme algún día.


¿Y el resto qué...?

domingo, 28 de septiembre de 2008

Ha muerto Eddie "el rápido"


Descansa, Paul Newman, en el cielo de los actores inolvidables. Lo tienes bien ganado.
¿Y el resto qué...?

Las 10 mejores películas de la Historia del cine, según Días de cine: Persona (Ingmar Bergman)

¿Y el resto qué...?

Más cronopios y famas: El sueño del cronopio

El sueño del cronopio

Cronopio, cronopio, me dice el fama, que los cronopios no escriben lo saben hasta las esperanzas -esos microbios relucientes-, y yo asiento y repliego mi verde y húmeda objetividad, pero cuando me deja solo saco mi pluma y mi cuadernillo de notas y lo vuelvo a hacer.

Cronopio, cronopio, insiste el fama, pero es que no ves que si los cronopios escribierais, tregua catala espera, tampoco lo harías así: seríais cortazarianos y tú, en verdad, más bien te crees Faulkner. Y yo con mi verde y húmeda objetividad replegada, asintiendo a cuanto me dice. Pero después el fama baila tregua y baila catala delante del almacén y aprovecho el revuelo y apunto “ninguno nos extrañamos cuando Tomás Urdiales apareció proveniente de quién sabe dónde, con sus dos oscuras mulas, más oscuras que su alma, ni cuando, al mes de andar por la región, nos enteramos de que se había prometido con la hija menor de los Fernández-Daza”

Cronopio, cronopio, me reprocha el fama, ¿es que acaso no eres feliz con tus dos hilos -uno azul- apretados contra el pecho? Y yo sonrío y finjo esperar ansioso a que el fama me invite a subir a su automóvil o miro temeroso el aire, como si me preocupara la posibilidad de que aparezca una esperanza y por una palabra equivocada invada mi corazón bondadoso. Y mientras, me sueño –objeto verde y húmedo- vistiendo esmoquin, un 10 de diciembre en Estocolmo, estrechándole las manos al rey de Suecia.

¿Y el resto qué...?

De cuando quise enmendarle la plana a Cortázar (Más historias de Cronopios y famas): Ritos y costumbres

Ritos y costumbres

Que un fama se enamore de la mujer de otro fama es de por si un hecho tan insólito que sin duda merece figurar en los anales de la historia; que este consiga además robársela entra ya en los dominios de lo increíble. Sin embargo, cuando esto sucede, las casas se engalanan y lucen orgullosas sus dorados ornamentos sobre las balaustradas de los balcones; el pueblo celebra ahíto de júbilo y gozo un acontecimiento que desde que el mundo es mundo siempre ha anunciado parabienes sin número y ha llenado de viandas los almacenes y de lluvia los riachuelos.

Acaso tan solo sufra el marido despechado, al que los cronopios, celosos guardianes del orden y las buenas costumbres, prohíben el amable recurso del suicidio o el más recio del crimen pasional. Mas tampoco es caso de apesadumbrar a nadie; pronto halla bálsamo en las dulces, libidinosas y ardientes caricias de las esperanzas.

Sin embargo son pocos los que en el pueblo pueden realmente jactarse de haber conocido tan feliz suceso. Y es que por más concienciados que estén los famas de la hermosura filantrópica de un gesto preñado de generosidad y amor como ningún otro; por más que a nadie escapen siquiera las razones prosaicas que hacen del robo de la esposa ajena algo tan necesario, ni por esas son capaces los famas, en lo más intimo de su ser, de librarse de su ancestral e insalvable apego a la fidelidad.

¿Y el resto qué...?

sábado, 27 de septiembre de 2008

De la Historia del cómic: Flash Gordon

video ¿Y el resto qué...?

....Y 100

Ole mis riñones, 100 entradas y no estamos ni en octubre. Con la próxima, que ya estoy preparando, supero mi record personal de productividad – no sé si también de creatividad, que son cosas distintas- en un año. Hala, que corra el cava de mi pueblo…

¿Y el resto qué...?

La broma asesina, de Alan Moore y Brian Bolland

Supongo que si tuviera algo de vergüenza debería sonrojarme por venir a estas alturas con la reseña de La broma asesina, como si le fuera a descubrir el Mediterráneo a alguien. Pero… afortunadamente no la tengo. Y es que por más que Moore la considere una obra fallida, al parecer debido a que su Joker no guarda excesiva coherencia con el verdadero espíritu del personaje, lo cierto es que estamos a mi entender ante uno de los cómic más redondos del genio inglés: La broma asesina recupera, aunque en dosis pequeñita, toda la brillantez formal y la agilidad narrativa de Watchmen, uso de retículas y secuencialidad cinematográfica incluidas. Repite, además, la misma paleta de colores de John Higgins, con lo que ofrece un aspecto gráfico muy cercano al de aquella, pero, y esto es lo que le confiere un atractivo visual muy superior, los dibujos corresponden al sobresaliente Brian Bolland. Pero sobre todo Moore acierta a profundizar como pocas veces en el dolor que puede llevar a cualquier persona a alcanzar el nivel de locura del Joker. Como es típico en el barbudo, todo lo que toca se humaniza y tridimensionaliza, se llena de carne, de sangre, de vísceras y de sentimientos. Y curiosamente eso es precisamente lo que le echan en cara sus detractores y lo que el mismo Moore parece admitir: la fuerza del Joker y de Batman no reside tanto en su humanidad como en el hecho de representar universos simbólicos, en ser encarnaciones de arquetipos mentales que van más allá de su propia individualidad. Pero que queréis que os diga, a mi todo eso me da bastante igual; lo que a mi me atrae son las buenas historias sobre personas “vulgares” (del pueblo, del pueblo), y La broma asesina lo es sin lugar a dudas: habla de personas que son llevadas hasta los límites últimos de su resistencia física, psíquica y moral, y de cómo incluso allí, en el mismísimo infierno, aun conservan su facultad para elegir. Y encima lo hace con una enorme capacidad de emocionar. ¿Qué más se le puede pedir? Más páginas, tal vez, para que el goce no acabe tan pronto.

Puntuación: 10

¿Y el resto qué...?

Cinefilia

¡¡¡Hala, que fuerte, me paso al relato erótico!!! Y además de baja estofa; alimentando los instintos más primarios. Qué guay.


Cinefilia

Tenía doce años cuando oí por primera vez el rumor. Me lo contó Ramírez, aquel chico que tenía por costumbre merendar mocos en el patio del recreo.

-Tu madre hace pelis porno.

Por supuesto no le hice ni caso. En mi imaginario infantil mi madre representaba la encarnación indiscutible de la pureza absoluta. No había nada que discutir. Sin embargo el rumor me acompañó durante el resto del colegio y traspasó las fronteras del instituto. Allá donde fuera siempre oía a mi paso el murmullo sordo de cuchicheos y risillas.

-Mira, aquel… su madre… pobrecillo.

Claro que no era ciego a la belleza de mi madre ni dejaba de darme cuenta que sus pechos, sus caderas y su culo eran más generosos que el de cualquiera de las madres de mis amigos. Pero para mí eso solo demostraba su mayor pureza.

No podía entender como una falsedad tan evidente se había extendido durante tanto tiempo y a través de tanta gente. Así que decidí que ya era hora de descubrir la verdad. Por supuesto no iba a preguntárselo a ella: acudí a los servicios del “Torbe” González Cuando me pasó la cinta ni siquiera se atrevió a mirarme a los ojos.

La noche en que la puse mi madre estaba en uno de sus viajes de negocios. O eso creía yo. Reconozco que aunque antes había estado convencido de que era imposible, ahora apretaba el botón de inicio dominado por el miedo, temeroso de encontrarme con lo que no quería ver. Busqué su nombre entre los títulos de crédito, pero no pude hallar ninguno ni ligeramente parecido. La película tenía buena producción y se notaba que había contado con un presupuesto generoso. Dos hombre musculosos discutían por no sé qué en una de las cajas de una gran superficie comercial. La cajera, una chica morena de rasgos asiáticos, trataba de contenerlos en vano mientras a sus espaldas se iba formando una cola inmensa de clientes impacientes. Curiosamente todos eran hombres que parecían recién escapados de un concurso de Fitness. No había ni rastro de mi madre. Mientras tanto en la película empiezan a producirse empujones y protestas airadas entre los que aguardan su turno. La cajera asiática, desesperada, levanta el auricular y hace una llamada. Entonces aparece una especie de guarda de seguridad uniformada de cuero con una ostentosa gorra que le mantiene el rostro en la sombra. Los forcejeos cesan inmediatamente para contemplar el contoneo suave de sus caderas y el nervioso rebotar de sus pechos. Noté entre mis piernas el inicio de una erección. La vigilante jurado agarra por las solapas al primero de los hombres de la caja, lo tumba donde el lector de códigos de barras y le hace la mamada más espectacular que yo hubiera visto jamás. Hunde en su boca hasta el último centímetro del enorme miembro, mientras que con la mano derecha “atiende” al otro hombre. Toda la superficie comercial contiene el aliento asombrada. La mujer despacha con morosidad y lujuria uno a uno a todos los clientes Sus movimientos son instintivos, animales; es imposible que esté actuando, se le nota que disfruta, que quiere más. Me encontraba tan absorto que no me di cuenta de que me estaba masturbando; me estaba meneando la polla con tal frenesí que incluso empecé a hacerme daño. Por su parte, la mujer seguía enfrascada en su tarea mientras a su alrededor yacían decenas de cuerpos masculinos extenuados. En un momento de pasión alguien le quita la gorra y la cámara aprovecha para realizar un primerísimo plano de su rostro: el encendido rubor de sus mejilla y los ojos en blanco de mi madre me dejan al borde del derrame. La excitación era brutal. Tanta que casi ni me di cuenta cuando su suave mano se posó sobre la mía y, retirándola cariñosamente, tomó el control de mi pene. Había adelantado la fecha de regreso y acababa de llegar a casa para encontrase con esa escena deliciosa: su pequeño masturbándose salvajemente con una de sus películas. Me dejé hacer, rendido todo mi sistema nervioso a los vaivenes de sus hábiles caricias. Hicimos el amor ardientemente durante la hora y media que aun duró el film. Me sentía orgulloso de sus dotes y del hecho de poder disfrutarla yo solo mientras en la película decenas y decenas de hombres tenían que esperar impacientes su turno. Nunca más volví a poner en duda la pureza de mi madre.

¿Y el resto qué...?

viernes, 26 de septiembre de 2008

martes, 23 de septiembre de 2008

Sobre el destino y el amor verdadero

Soy demasiado materialista para creer realmente en el destino; si acaso en que después de todo algo tiene que suceder y a ese suceder, después de sucedido, lo podemos nombrar así. También soy demasiado escéptico como para creer en la existencia del amor verdadero y, menos que en el amor verdadero, en su capacidad para sobreponerse a todos los obstáculos, en especial al tiempo. A lo más reconoceré la posibilidad de alcanzar algún tipo de equilibro, siempre precario, que favorezca su longevidad. Eso es todo lo lejos que puedo llegar sin violentar excesivamente mis esquemas mentales. Sin embargo no puedo dejar de admitir que algunas situaciones, determinadas conjunciones astrales, ciertas uniones vitales merecen poseer un destino ineludible y ese destino no ser otro que el triunfo del amor verdadero sobre todas las dificultades. Es casi una cuestión de justicia poética. Y en la justicia poética, válgame dios, en esa si que creo. Sólo desearía que si no he podido o sabido aportar mi granito de arena, al menos no haya resultado un obstáculo en su cumplimiento. Que así sea.

Buena suerte, amiga. ¿Y el resto qué...?