martes, 30 de octubre de 2007

Cristián Warnken mano a mano con Bernard Pivot: pasión lectora

No me quiero poner en plan apocalíptico -ni integrado tampoco-, pero la verdad es que es una auténtica pena que en la televisión de hoy, tan a la altura de su tiempo, sea tan difícil encontrar programas como el mítico Apostrophes francés o este La belleza de pensar -ahora Una nueva belleza- chileno, programas que desprenden y contagian un maravilloso amor por la palabra, la reflexión, el sentimiento o la belleza. Términos estos malditos en el estercolero en el que se ha convertido la caja tonta, tontisima, donde ya sólo cabe la zafiedad, el berrido elevado a la categoría de única forma admisible de comunicación y la total ausencia de sentido crítico y estético. Y ojo, que no digo que me parezca mal que se hagan este tipo de programas estupidos y estupidizantes -allá cada cual con sus propias formas de autodestrucción-; sólo lamento que ya no encuentren su espacio otro tipo de sensibilidades.

Como la que demuestran, sin ir más lejos, estos dos colosos de la comunicación en una charla de una hora que es una verdadera orgía para cualquier amante de la literatura.
Pues nada, que sobran mis palabras -o más bien me faltan últimamente-: a disfrutar.











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