sábado, 11 de febrero de 2006

Madre, vuelve a casa

Reconozco que una de mis más oscuras pasiones como lector de comic es la de defender la valía del medio como forma de expresión artistica a la altura de cualquier otra (lease literatura o cine). Reconozco además que , mientras más cerril e ignorante sea el adversario dialéctico, más placer me produce. Y sin embargo tampoco puedo dejar de reconocer que me parece una de las más inútiles y pueriles tareas a las que me puedo dar. Inútil y pueril porque creo que la mejor manera -la única posiblemente- de que el comic salga del gueto al que la cultura oficial lo ha relegado es, ni más ni menos, que la de dejar hablar al propio medio, es decir, dejando que sean la propias obras las que lo defiendan.

Sin duda, "Madre, vuelve a casa" de Paul Hornschenmeier está dentro del grupo de obras que por si solas son capaces de echarse a las espaldas la misión de dignificar al comic. En ella se nos presenta el retrato sincero y medido de un duelo, el que por la madre y esposa perdida hacen los personajes de la historia, un niño y su padre, que asisten atonitos y casí sin saber como reaccionar, a la completa ruptura de lo que hasta ahora han sido sus vidas.

Retrato medido, como ya he dicho, en el que no optante Hornschenmeier no nos ahorra ni un ápice del dolor que inunda a sus personajes y en el que sin embargo evita siempre caer en el patetismo y el exhibicionismo, con lo que además logra dotar al relato de un lirismo creible y muy hermoso.

"Madre, vuelve a casa" nos muestras dos formas bien diferenciadas de enfrentarse a las burlas que el déstino nos depara. Por una parte tenemos el total hundimiento anímico y moral del padre, incapaz en ningún momento, a pesar de su mayor madurez y de poseer mejores herramientas para ello, de asimilar la nueva situación. Por contra, vemos como el hijo, a priori mucho más indefenso y propicio para ser desbordado por los acontecimientos, se sirve de su imaginación para crecer con el dolor.

Coherente con el planteamiento, el apartado gráfico huye de lucimientos y apuesta por la sencillez de un dibujo que a mi me recuerda mucho al del "Jimmy Corrigan" de Chris Ware y que a pesar de ello, de su sencillez, -o tal vez por ello mismo- se muestra muy eficiente a la hora de trasmitir emociones.

En fin, un comic digno y recomendable para todos aquellos que disfruten de las buenas historias, sea cual sea la forma que adopten.

Puntuación (del 0 al 10) : 8

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