
En el mundo fantástico de La Casa Sin Relojes, un burdel de seres extraordinarios donde lo increíble se torna corriente a base de cotidianidad, conoceremos y nos adentraremos en las vicisitudes de la tormentosa relación entablada por el travesti Rawra Chin y su amante el gigoló Foral Yatt, que tendrá como testigo de excepción a la silenciada Som-Som. Una historia de amor traicionado y sutil venganza que fascina especialmente por lo seductor de su atmósfera, de clara reminiscencia oriental, y por todo cuanto de fondo parece medio intuirse, medio adivinarse tras los acontecimientos narrados. Y es que no estamos ante una historia sencilla que ofrezca al lector sus misterios desde la primera lectura; más bien todo lo contrario, la escritura de Moore, colorista y barroca, reclama en este caso una atención más alerta de lo habitual, cuando no directamente una segunda lectura. Sin embargo el esfuerzo -tampoco excesivo a la vista de la brevedad del relato- se ve recompensado sobradamente con la magia y la hondura de su propuesta. Un cuento muy recomendable que supera con creces el sabor agridulce que en su momento me dejó la lectura de La voz del fuego

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