lunes, 30 de enero de 2017

El destino del artista, de Eddie Campbell


Dios le muestra a Campbell el secreto de la existencia


Toma muestrario de composición de páginas; clásicas, innovadoras, rupturistas, con texto, sin texto, con dibujo, sin dibujo... Algo parece quedar claro de este tour de force: si vas a dar prioridad a las palabras sobre las imágenes, no las mezcles, mantenlas separadas todo cuanto puedas. La página, y el lector, te lo agradecerán.

El destino del artista... ¿el Ocho y medio de Fellini en versión Eddie Campbell?  No creo que resulte tan gratuíta la comparación: exhibición impúdica de las miserias del artista, sus incapacidades, sus incoherencias, sus enfermedades y amigos imaginarios, sus caóticos intentos de ordenar la realidad, sus patéticas relaciones familiares... Sin embargo, parecen decirnos ambos, tanto Fellini como Campbell,  hey, eso es precisamente lo que nos hace adorables, porque hasta cuando mostramos nuestros delirios y estupideces estamos haciendo arte... 

Admito que suena horrible, pero viendo Ocho y medio y leyendo y ojeando El destino del artista, no queda más remedio que aceptar que, cada uno a su manera, algo de eso logran. Y además ambos con un sentido del humor rebosante...
A mí me convencen.

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