jueves, 26 de enero de 2017

Cáceres Express, de Julia Lama






Cáceres Express puede parecer un diario de viaje al uso, pero no nos equivoquemos: no lo es. Y precisamente de no serlo surgen las principales características y virtudes que la hacen reseñable. Porque si en obras como Pyongyang, de Delisle o La ruta Joyce de Zápico, predomina la tal vez ya algo tópica mirada extrañada de quien accede a una realidad que le resulta ajena, pintoresca o si acaso conocida de segunda mano, en la de Julia Lama se impone la del reconocimiento de lo familiar; la de la belleza cotidiana de aquello que se conoce como la palma de la mano porque se ha vivido y se ha mamado desde pequeñito.

El resultado es una visita apasionante de la mano de una guía no menos apasionada, que  además de conocer ama lo que nos muestras y que logra con creces su objetivo: abrirnos el apetito por esa Cáceres ajardinada y de paisajes medievales repleta de rinconcitos secretos por descubrir. Pero no sólo eso, también deja en el lector las ganas de conocer a esa cicerone plena de sentido del humor. Y es que, reconozcámoslo sin pudor, gran parte del éxito de toda visita guiada reside en el carisma de quien nos guía. Toca seguir de cerca los pasos de esta autora tan jovencita ella...

En otro orden, en el plano personal me quedo, por lo anecdótico de la coincidencia, con la impresión compartida ante el caseron de los Málaga, escenario digno de una película clásica de terror o, maravillas de los tiempos modernos, una sucursal de banco...

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