miércoles, 23 de febrero de 2011

Raynin night in Georgia, de Brook Benton

¿Cómo no emocionarnos oyendo esta canción? Nosotros, precisamente nosotros, que tantos y tan torridos veranos vivimos entre los algodonales de Atlanta, chapoteando en la calima de la mañana, los pies desnudos sobre riachuelos de aguas frescas que corren paralelos a la inmensidad inabarcable de Tara. Nosotros, precisamente nosotros, que disfrutamos de cada verano - torridos, polvorientos, luminosos- entre los viejos y nobles caballeros del sur, entre las señoritas atildadas de Augusta, creyendo, queriendo creer, que los largos días de verano serían eternos esta vez, que las lluvias que presagian el otoño se olvidarían de nosotros. ¿Cómo no emocionarnos oyendo esta canción, nosotros, precisamente nosotros?


4 comentarios:

  1. ¿Perdona? ah sí, que se dice que la sensible soy yo. Pues menos mal que se dice...

    Un baile lento separada

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  2. Bueno, es que yo no soy sensible, soy pedante, pretencioso y algo ñoño. Además he visto Lo que el viento se llevó más de lo que me convendría y leído a Faulkner menos de lo que sería deseable. Pero la canción es preciosa.

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  3. Pues viva el poder de lo moñas entonces. The moñas rules!

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