
Creo que ya es hora, tras tanta crítica superficial, de reconocer los meritos de este hombre, que ha sabido superar la eterna barrera entre ficción y no ficción creando un modo de reseñar en el que se auna, con elegancia, contundecia y rigor, tanto la imaginación más desvocada como el más escrupuloso respeto por los hechos incontrovertibles. Todo un maestro del reseñismo a la altura de los grandes clásicos de la ciencia ficción más naiff; el último ikonologosplatt de nuestra cultura.
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